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El uso de antibióticos en la producción avícola: pasado, presente y futuro

21 enero 2013

El Dr. Héctor Cervantes describe la historia del uso de los antibióticos en el sector avícola, los desafíos pasados y presentes contra su uso y lo qué se puede esperar en el futuro.

 Dr. Héctor Cervantes
Dr. Héctor Cervantes

El Dr. Héctor Cervantes, de Phibro Animal Health y la Universidad de Georgia, EUA, presentó esta conferencia durante el V Congreso CLANA – Colegio Latinoamericano de Nutrición Animal – llevado a cabo en Puerto Vallarta, México en octubre de 2012.

Los antibióticos promotores del crecimiento (APCs) se han usado exitosamente y seguramente en la producción avícola por más de 6 décadas. Quizás el primer reporte científico de su efectividad para mejorar los parámetros productivos de las aves haya sido el de Moore y col. en 1946.

Posiblemente debido a las mejoras observadas en los índices de ganancia de peso y conversión alimenticia se les denominó "promotores del crecimiento", término que hasta la fecha persiste y continúa confundiendo y mal-informando al consumidor ya que no es descriptivo de su verdadera acción. Un nombre mucho mas acertadamente descriptivo sería el de “promotores de la salud”.

Mecanismo de acción

El descubrimiento por Coates y col. en 1955 de que los antibióticos no mejoran los parámetros productivos en las aves libres de gérmenes fue una clara indicación de que su mecanismo de acción estaba ligado a sus efectos sobre la microflora intestinal.

Estudios subsecuentes resumidos por Visek (1978) confirmaron que los antibióticos ejercen un efecto benéfico a nivel intestinal en varias formas:

  1. Evitan que la microflora intestinal del intestino delgado superior desdoble y utilice los nutrientes de la ración para su beneficio propio con la producción de metabolitos tóxicos o irritantes para la pared intestinal como las aminas y el amoniaco en el caso de las proteínas y aminoácidos o el ácido láctico en el caso de los carbohidratos y monosacáridos.
  2. Controlan el crecimiento de bacterias nocivas como el Clostridium perfringens que producen toxinas muy potentes y cuando no se controlan pueden causar brotes de enteritis necrótica en aves comerciales.
  3. Mejoran el bienestar animal al reducir el estrés inmunológico y el gasto de nutrientes para producir una respuesta inflamatoria a nivel intestinal debido a los ataques bacterianos (Roura y col., 1992).
  4. Con frecuencia se dice que los antibióticos promotores del crecimiento "adelgazan" la pared intestinal y que esto favorece la absorción de los nutrientes. Este concepto es erróneo, los APCs no "adelgazan" la pared intestinal sino que simplemente previenen que se engrose debido a la inflamación causada por los productos irritantes y tóxicos que se producen como consecuencia de la producción de metabolitos por la microflora intestinal. La diferencia es sutil pero importante, la pared intestinal no se "adelgaza" sino que se mantiene del grosor normal que cuando se compara con la de aves sin antibióticos parece estar "adelgazada" debido a que se previno su engrosamiento por la reacción inflamatoria en respuesta al ataque bacteriano.
  5. En investigaciones guiadas a elucidar porque otros compuesto usados como alternativas a los antibióticos no producen los mismos resultados, Niewold (2007) sugirió que el verdadero mecanismo de acción de los antibióticos es debido más a su acción anti-inflamatoria que a su acción antimicrobiana.

Uso pasado de antibióticos

A pesar de que pronto después de que los antibióticos comenzaron a ser utilizados en la medicina humana y la veterinaria se descubrió que las bacterias podían volverse resistentes, la falta de consecuencias adversas sobre la salud pública causó que no existiera mayor preocupación por un buen número de años.

Sin embargo, a finales de los años 60s en Inglaterra un comité encabezado por un científico Ingles de apellido Swann fue ensamblado para estudiar los posibles efectos adversos que el uso de antibióticos, y en especial el de los APCs, pudiera tener sobre la salud pública por la creación de resistencia. Los hallazgos y recomendaciones de este comité que se conocía para esas fechas como el Comité de Swann fueron publicados en un reporte, mejor conocido como el reporte de Swann publicado en 1969.

En dicho reporte se sugirió que no se usaran APCs que pertenecieran a las mismas clases de antibióticos de mayor importancia en la medicina humana. La industria avícola, por lo menos en los Estados Unidos y Europa occidental respondió dejando voluntariamente de usar antibióticos como la penicilina, estreptomicina, neomicina y tetraciclinas de manera rutinaria como APCs.

Posteriormente, en 1986 Suecia de manera unilateral prohibió el uso de todos los antibióticos en alimento para animales con el fin de mejorar la eficiencia productiva. Subsecuentemente otros países escandinavos como Dinamarca y Finlandia expresaron estar de acuerdo en la política Sueca sobre uso de APCs. En esas fechas ninguno de estos países pertenecía a la Unión Europea (UE).

El uso de antibióticos en la producción avícola: pasado, presente y futuro

Sin embargo, cuando Suecia y Finlandia entraron a la UE en 1995 comenzaron a ejercer influencia política para prohibir el uso de APCs, el primer antibiótico en el que se enfocaron fue la avoparcina, debido a que pertenece a clase de los glucopeptidos, lo mismo que la vancomicina, uno de los antibióticos de reserva más importantes en la medicina humana en esa época.

A pesar de que el Comité Científico para la Nutrición Animal (SCAN) de la UE después de evaluar el caso recalcó que no existían bases científicas para la prohibición de la avoparcina como APC sin la conducción de más estudios y encuestas epidemiológicas, la Comisión Europea de todos modos prohibió su uso como APC en 1996 en todos los países miembros de la UE.

Después de esta victoria política, los países escandinavos se enfocaron sobre el uso de la virginiamicina en los animales de producción para consumo humano debido a que esta pertenece a la clase de los antibióticos estreptograminos, al igual que un antibiótico nuevo en esa época desarrollado en Francia para el tratamiento de las infecciones sistémicas causadas principalmente por Enterococcus faecium resistentes a la vancomicina.

Como en el caso de la avoparcina, el Comité Científico para la Nutrición Animal dictaminó que no existía evidencia científica que justificara la prohibición de la virginiamicina como APC, sin embargo, la Comisión Europea prohibió su uso (al igual que el de la bacitracina, espiramicina y tilosina) en el año 1999.

Vale la pena mencionar que todas estas prohibiciones fueron posibles a pesar de carecer de evidencia científica que lo justificara debido al uso del "principio precautorio" establecido en las leyes que norman a la UE y que expresamente indica que el uso de un producto (sea el que fuera) puede prohibirse si se "percibe" que el uso de dicho producto pudiera generar un problema de salud pública o para la salud animal o un problema de tipo ambiental.

Esencialmente, cuando se aplica este principio ningún producto está a salvo de ser prohibido ya que no se requiere de evidencia científica que lo justifique sino simplemente de una "percepción" que puede ser dañino para la salud humana, animal o el medio ambiente.

Finalmente, a partir del primero de enero del año 2006 la Comisión Europea prohibió el uso como APCs de la avilamicina, bambermicina, monensina y salinomicina, a pesar de que ni siquiera existen compuestos análogos de uso en la medicina humana.

Aunque por el momento no se ha prohibido el uso en el alimento de las aves de la monensina y salinomicina como anticoccidianos, dichos usos se están investigando y un comité especial se formó para estudiarlos y producirá un reporte en un futuro cercano proponiendo alternativas para evitar el uso de estos compuestos en los alimentos para animales destinados al consumo humano.

Fueron los países escandinavos que influyeron en la decisiones de la Unión Europea de prohibir ciertos antibióticos
Fueron los países escandinavos que influyeron en la decisiones de la Unión Europea de prohibir ciertos antibióticos

Antimicrobianos de uso terapéutico

No solo se han prohibido antibióticos de la clase de los APCs, sino que también se ha prohibido el uso de muchos antimicrobianos de uso terapéutico. En los Estados Unidos al largo de los años se han prohibido una multitud de antibióticos o antimicrobianos y antiparasitarios lo que ha limitado cada vez más las opciones de tratamientos efectivos para los veterinarios.

Por ejemplo, primero se prohibió el uso de los nitrofuranos que habían servido un papel importante en un sin número de infecciones bacterianas en las aves. Más adelante se prohibió el uso de los imidazoles (como el ipronidazol) lo que dejó a la industria avícola sin opciones de tratamiento para la histomoniasis de los pollos y pavos.

Finalmente en septiembre del año 2005 la FDA-CVM prohibió el uso de la enrofloxacina, la fluoroquinolona más efectiva con que contaba la industria avícola para tratar las septicemias más comunes de las aves causadas por la Escherichia coli, además de otras infecciones importantes como el cólera aviar causado por la Pasteurella multocida.

Más recientemente se prohibió el uso extra-etiqueta de las cefalosporinas en todos los animales destinados para el consumo humano lo que limitará aun más las opciones de tratamiento para los veterinarios de campo.


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"Se dice que los antibióticos promotores del crecimiento 'adelgazan' la pared intestinal. Este concepto es erróneo."


Uso presente de antibióticos

Como se mencionó anteriormente, debido a la prohibición de un número significativo de antibióticos y/o antimicrobianos y antiparasitarios a lo largo de los años los veterinarios especialistas en aves (como pollos, gallinas y pavos) han expresado su preocupación seria por la falta de productos disponibles para el tratamiento de las enfermedades bacterianas que afectan a las aves domésticas.

En la mayoría de las encuestas llevadas a cabo en los Estados Unidos entre los veterinarios de aves involucrados en la producción de pollos, gallinas o pavos, la falta de tratamientos efectivos para las enfermedades infecto-contagiosas de las aves domésticas siempre ocupa los primeros lugares.

En los Estados Unidos a partir del año 1996 el Centro para la Medicina Veterinaria de la Oficina de Drogas y Alimentos (FDA-CVM) hizo cambios a la ley que requieren que la aprobación y uso de todo antibiótico independientemente de si sea aprobado para uso oral (en agua de bebida o alimento) o parenteral solo sea legal mediante la receta médica por un médico veterinario con una licencia activa en el estado en donde se formula la receta.

De igual manera desde el año 2005 la FDA-CVM emitió una Guía para la Industria farmacéutico-veterinaria conocida como la Guía para la Industria # 152 a donde detalla la serie de pruebas que todo antibiótico nuevo para uso en animales para el consumo humano deberá conducir y pasar satisfactoriamente con relación a la creación de bacterias resistentes de importancia en la salud pública antes de que les sea otorgada la aprobación final.

Como noticia excepcional y coincidente, en julio de 2012 la FDA-CVM aprobó un antibiótico nuevo para uso en aves y cerdos en presentaciones para uso tanto en el agua de bebida como en el alimento en los Estados Unidos, su nombre genérico es tilvalosina (como tartrato) y su nombre comercial es “Aivlosin”, es un antibiótico perteneciente a la clase de los macrolidos producido por la empresa farmacéutico-veterinaria ECO Animal Health de Inglaterra, las indicaciones de uso son similares a las de otros antibióticos de la clase de los macrolidos existentes en el mercado.

Esta aprobación fue la culminación de un proceso muy largo (12 años), costoso y detallado lo que se ve reflejado en la extremadamente escasa aprobación de antibióticos nuevos destinados para uso en los animales de producción cárnica, óvica o láctea.


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"La resistencia a los antibióticos es un problema muy complejo que no se presta a soluciones simplistas"


Uso futuro de antibióticos en aves

En respuesta a incesantes presiones políticas de organizaciones de grupos de activistas con una agenda anti-producción animal, la percepción pública por grupos pro-consumidor mal informados, presiones a nivel mundial por organizaciones a cargo de médicos humanos como la Organización Mundial de la Salud (WHO) y la amenaza de forzar cambios a nivel legislativo como la propuesta conocida en el Congreso de los Estados Unidos por las siglas PAMTA (Acta para la Preservación de los Antibióticos para el Tratamiento Medico), la FDA-CVM publicó recientemente en el diario de la nación tres “Guías para la Industria” que en el transcurso de unos años eliminarían gradualmente el uso de los AGPs de importancia médica en la producción animal y en el futuro requeriría que todos los antibióticos usados en animales para consumo humano sean surtidos únicamente con receta médico-veterinaria emitida por un veterinario con licencia activa en el estado donde se formuló la receta.

Estas guías permiten que las empresas farmacéutico-veterinarias afectadas por estos cambios puedan re-enviar estudios o pruebas nuevas que documenten la efectividad de sus productos contra infecciones bacterianas o bacterias específicas para poder re-alinear sus productos conforme a las nuevas normas.

Esencialmente desaparecerán de las etiquetas las indicaciones relacionadas a los usos con fines de mejorar la productividad de los animales como “para mejorar la ganancia de peso diaria” y “para mejorar el índice de conversión de alimento” y serán remplazadas con indicaciones específicas para “prevenir o controlar” las infecciones por ciertos agentes patógenos bacterianos.

Producir más con menos

De acuerdo a un reporte de las Naciones Unidas (UN) y la Organización de la Agricultura y Alimentación (FAO), para prevenir una hambruna mundial de proporciones catastróficas, el mundo entero deberá duplicar la cantidad de alimentos que produjo en el año 2010 para el año 2050.

De acuerdo a las UN y la FAO este incremento de un 100% en la producción de alimentos deberá lograrse con la misma superficie de tierras cultivables con que se cuenta en la actualidad, con un mínimo de contaminación y huella de carbono y a un costo que sea accesible para las masas más necesitadas del planeta.

Además indican que por lo menos un 70% del incremento en la producción de alimentos deberá obtenerse mediante mejoras en eficiencia de producción de los animales domésticos.

Quizás después de las mejoras en la eficiencia de producción obtenidas año tras año mediante la selección genética, el uso de los APCs ha sido la tecnología más importante y consistente para mejorar la eficiencia productiva de los animales domésticos mediante la prevención de las enfermedades bacterianas de tipo subclínico que erosionan la productividad de los animales domésticos.

Los objetivos emitidos por las UN y la FAO de duplicar la producción mundial de alimentos en un periodo de tan solo 40 años y de hacerlo con la misma superficie de tierra cultivable, afectando lo menos posible al medio ambiente y de la manera mas económica posible están en total desacuerdo con las presiones de la WHO para eliminar el uso de los APCs de la producción animal.


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"El uso de los APCs ha sido una tecnología muy consistente para mejorar la eficiencia productiva de los animales"


Resistencia a los antibióticos

El problema de la resistencia a los antibióticos es un problema extremadamente complejo que no se presta a soluciones simplistas. Por ejemplo, investigadores de la Universidad de Georgia encontraron que pollos criados bajo condiciones óptimas de manejo y sanidad que nunca fueron expuestos a los antibióticos produjeron aislamientos bacterianos resistentes a varios antibióticos (J.L. Smith, et.al., 2007).

En otro ejemplo, investigadores canadienses y norteamericanos investigando los genes responsables por la resistencia a los antibióticos encontraron recientemente que cuando muestrearon el microbioma de una cueva muy aislada en la región de Lechugilla, Nuevo México, la cual se consideraba completamente aislada del contacto con la civilización por lo menos durante los últimos 4 millones de años, las bacterias demostraban resistencia múltiple hasta a más de 14 antibióticos contemporáneos lo que los llevó a concluir que la resistencia a los antibióticos es un fenómeno natural en las bacterias y que forma parte íntima del pangenoma bacteriano (K. Bhullar, et.al., 2012).

Finalmente, en el último reporte de DANMAP del año 2010, los investigadores holandeses encontraron que cuando se tomaron muestras de pollos para cultivo y se enriquecieron en un medio selectivo para enterococos, hasta un 47% de las muestras fueron positivas para E. faecium resistente a la vancomicina, esto sucedió así a pesar de que el uso de la avoparcina (usada como APC en la UE hasta 1997) se había prohibido 15 años antes.

Antes de proceder con la adopción de medidas que pudieran resultar contraproducentes (como la prohibición de los AGPs), tanto los riesgos como los beneficios derivados del uso de los AGPs en la producción animal deberían evaluarse muy cuidadosamente mediante análisis de riesgo de tipo cuantitativo para evitar tomar medidas precautorias debido a presiones de tipo político que a larga pudieran generar aun más problemas de resistencia a los antibióticos.

Referencias

Bhullar, K. et al. 2012. PloS One 7:e34953; Coates, M.E., et al. 1955. Br. J. Nutr.9:110-119.

DANMAP, 1997 - 2010. Use of antimicrobial agents and occurrence of antimicrobial resistance in bacteria from food animals, foods and humans in Denmark.

Moore, P.R., et al. 1946. J. Biol. Chem. 165:437-441.

Niewold, T.A., 2007. Poult. Sci. 87:605-609; Roura, E., J. et al. 1992. J. Nutr. 122:2383-2390.

Smith, J.L., et al. 2007. Applied and Environmental Micro., 73(5):1404- 1414.

Swann, M.M., 1969. Husbandry and Veterinary Medicine, Her Majesty’s Stationary Office, London, UK.

United Nations Food and Agriculture Organization, Number of hungry people rises to 963 million. Accessed 2/7/10, http://www.fao.org/new/story/en/item/8836/icode/%3e/.

United Nations Food and Agriculture Organization, 2002. World Agriculture: toward 2015/2030. Accessed 2/7/10, http://www.fao/docrep/004/Y3557E/Y3557E00.HTM.

United Nations, Population Division, 2007. World Population Prospects: The 2006 Revision. New York.

Visek, W.J., 1978. J. Anim. Sci., 46:1447-1469.

Enero 2013

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