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Salud intestinal en las aves: el mundo interior - 2

22 octubre 2013

Las buenas prácticas de gestión avícola: crianza, alimentación, agua, bioseguridad y ambiente, son necesarias para mantener la salud, bienestar y desempeño del intestino, y por lo tanto de las aves, afirma el Dr. Richard Bailey, especialista en salud avícola en Aviagen. (Segunda parte de una serie de dos partes).

salud intestinal de pollo de engorde, el sitio avicolaEl equilibrio de la salud intestinal

La salud intestinal depende de mantener un delicado equilibrio entre el huésped, la microbiota intestinal, el ambiente intestinal y los compuestos dietéticos.

Este balance puede ser afectado significativamente por el manejo y el ambiente de las aves. Si hay un desequilibrio en esta relación, la salud intestinal puede resultar comprometida.

Cuando la salud intestinal es óptima se produce la digestión y absorción eficiente de los componentes nutricionales del alimento.

Las grasas, azúcares y componentes de proteína de la dieta se absorben en el intestino delgado y el resto de los componentes de la dieta no digeribles (p. ej. fibras vegetales o celulosa) pasan al intestino cecal, donde las bacterias fermentadoras convierten estas fibras en energía adicional para el huésped. Esto puede ocurrir debido a un aumento de la secreción de moco, al daño en las vellosidades o la secreción de células inmunes dentro del intestino.

La mala absorción de los nutrientes deja disponibles más nutrientes para las bacterias del intestino delgado y esto puede resultar en un excesivo crecimiento de la población bacteriana. Además la mala absorción puede permitir que las proteínas, azúcares y grasas pasen al intestino cecal y causen un cambio en la población microbiana que supere a las bacterias fermentadoras preferidas.

 

El equilibrio de la microbiota en el intestino puede
ser afectado por factores tales como:
• periodos de alto desafío, p.ej.: cambios en la alimentación y vacunación
• alimento (calidad y materias primas)
• bioseguridad
• ambiente (temperatura y ventilación)
• condiciones de crianza
• infecciones por virus, bacterias o coccidiosis, así como la presencia de micotoxinas

 

Figura 1

Figura 1: Análisis de los principales componentes de las comunidades bacterianas en el intestino cecal de pollos alimentados con una dieta alta en proteínas (+) (120% de dieta estándar) y una dieta baja en proteína ( ) (80% de dieta estándar). Cada punto de la gráfica representa un ave alimentada con una de estas dietas. Entre más cerca están los puntos de la gráfica, son más similares las poblaciones bacterianas en el intestino cecal. Podemos ver que hay una separación de los puntos rojos lejos de los puntos azules (como se muestra por la línea punteada) lo cual indica que las poblaciones bacterianas son distintas en el intestino cecal entre las aves alimentadas con diferentes dietas.

Se descubrió que la dieta es el factor más influyente en la composición de la microbiota intestinal y la Figura 1 resalta cómo la dieta puede cambiar la flora intestinal.

Los cambios que ocurren en las poblaciones bacterianas del intestino delgado y el cecal durante un desequilibrio se conocen comúnmente como disbacteriosis y si esto se prolonga puede tener efectos negativos en el huésped. El cambio en la actividad bacteriana cecal permite la producción de diferentes metabolitos bacterianos (compuestos producidos por las bacterias al descomponer los nutrientes). Algunos de estos metabolitos, como las aminas producidas por el metabolismo bacteriano de los aminoácidos, pueden causar irritación intestinal, lo cual empeora el continuo malestar del intestino.

La presencia de ciertas bacterias se incrementa durante la disbacteriosis y la acción de estas bacterias afecta aún más la absorción de los nutrientes. Por ejemplo, algunas bacterias pueden reducir la absorción de grasas desactivando los ácidos biliares que absorben las grasas de la dieta. Otras bacterias pueden destruir la superficie de las vellosidades y reducir el área disponible para la absorción de nutrientes. Cuando la absorción de nutrientes disminuye, es frecuente que las aves aumenten su ingesta de alimento buscando satisfacer sus demandas nutricionales. Esto se traduce en menor tiempo de tránsito intestinal y paso del alimento, además de una cama más húmeda.

¿Qué es la disbacteriosis?

La disbacteriosis no es una enfermedad específica, sino un síndrome secundario. Consiste en un desequilibrio de la microbiota intestinal como consecuencia de una interrupción intestinal. Esto da lugar a una deficiente absorción de nutrientes en el intestino, lo cual conduce a una conversión de alimentos incompleta y un peso vivo reducido. Si la disbacteriosis es suficientemente grave puede contribuir a una cama húmeda.

Los síntomas de la disbacteriosis varían dependiendo de su gravedad, pero se suele caracterizar por el adelgazamiento de la pared intestinal junto con contenidos intestinales gaseosos y acuosos.

La disbacteriosis puede ser resultado del estrés ambiental, desafíos virales o bacterianos, coccidiosis o como respuesta a un cambio de alimento.

La disbacteriosis se puede tratar con fármacos antimicrobianos; sin embargo es imperativo que se identifique la causa primaria para asegurar que no vuelva a ocurrir.

Si el intestino se desarrolló apropiadamente y el sistema inmune no está comprometido, se puede reducir el impacto del malestar intestinal en el crecimiento (y la conversión de alimentos) del ave.

Después de que las aves nacen y tienen acceso al alimento y agua, el intestino comienza sus etapas finales de maduración.

Un óptimo desarrollo del intestino depende de un óptimo manejo del ave, particularmente durante periodos de alto desafío, como la vacunación o durante los cambios de alimento, además de tener un buen acceso temprano al alimento y agua. Asimismo, en el campo se ha visto que los pollitos que reciben una buena crianza tienden a desarrollar un intestino que funciona bien y tienen mayor capacidad para lidiar con los desafíos en el galpón.

El manejo de la crianza es fundamental para establecer un intestino saludable. Durante la primera semana de vida el intestino tiene una rápida maduración, de tal forma que la elongación de las vellosidades alcanza el 50% de su tamaño adulto.

Si los pollitos no reciben un manejo de crianza adecuado o la ingesta de alimento no aumenta normalmente, el desarrollo del intestino es afectado, lo cual resulta en un mal funcionamiento del mismo. Si un intestino que funciona mal se expone posteriormente a estrés adicional, el impacto en el crecimiento, salud y bienestar de las aves puede ser significativo.

La infección por coccidiosis es un buen ejemplo del efecto que puede tener un desarrollo deficiente de las vellosidades. Durante una infección de coccidiosis con Eimeria maxima, las vellosidades se acortan y sus puntas se erosionan, lo cual reduce la superficie intestinal. Si las vellosidades se desarrollaron bien, el impacto de la coccidiosis será menor debido a la mayor capacidad de reserva de las vellosidades que son más largas desde el principio (Figura 2).

Figura 2

salud intestinal en pollos de engorde, el sitio avicola

Figura 2. Efecto de la infección por coccidiosis en vellosidades con un desarrollo normal y otras con desarrollo deficiente.

Figura 3 


Figura 3. El color y el tono del intestino, así como la consistencia de los contenidos son indicadores básicos de la salud intestinal en curso. La imagen inferior izquierda muestra un intestino saludable con el duodeno en la parte superior, después el yeyuno y posteriormente el íleon. La superficie del intestino es rosa y la pared intestinal se dobla sobre sí misma, lo cual muestra un buen tono muscular. La transición de la consistencia y color del contenido son buenos
indicadores de una digestión apropiada.

Las imágenes de la derecha muestran intestinos con mala salud de diferentes aves. Aquí, la superficie del intestino luce inflamada, el tono intestinal es pobre y los contenidos consisten en moco y fluido excesivo. Todo estos factores son indicadores de una mala salud intestinal y
una digestión deficiente.

Conclusiones

Mantener el equilibrio de la buena salud del intestino es un aspecto fundamental para obtener el mejor crecimiento y la conversión de alimentos de los animales productores de alimento.

Muchos investigadores buscan entender la flora intestinal, la función intestinal y la inmunidad intestinal. Cada vez es más evidente que el intestino sigue siendo un área altamente compleja. Las variaciones regionales en la producción avícola, los estilos de manejo, el clima, el desafío de las enfermedades y las materias primas del alimento añaden más complejidad a la tarea de mantener una buena salud intestinal, pero es evidente que el desarrollo y conservación de una óptima salud intestinal a través de buenas prácticas de manejo de las aves son factores esenciales para la salud, bienestar y desempeño avícola.

Resumen

 

El equilibrio de la microbiota intestinal puede ser afectado significativamente por el manejo y ambiente de las aves.
• Dieta: los cambios de alimento, materias primas y calidad física, todo esto influye en el equilibrio de la microbiota intestinal.
• Condiciones de crianza apropiadas: el suministro de excelentes condiciones de crianza es esencial para asegurar un óptimo desarrollo de la microbiota. Las aves que reciben una crianza apropiada desarrollan un intestino que funciona bien y tienen mayor capacidad para lidiar con los desafíos del galpón. El acceso temprano al alimento y agua es fundamental.
• Bioseguridad: si los procedimientos de limpieza y desinfección son inadecuados, se introducen patógenos en el galpón y la exposición a dichos patógenos influye en la salud y desarrollo del intestino.
• Periodos de alto desafío: durante la producción avícola hay periodos en los que las aves afrontan desafíos, por ejemplo en los cambios de alimento o la vacunación. En estos lapsos la microbiota intestinal tiene fluctuaciones y en algunos casos, si el manejo es deficiente, se puede presentar una disbacteriosis.
• Condiciones ambientales: temperatura y ventilación. Lograr las óptimas condiciones ambientales fomenta la buena salud intestinal.
• Las micotoxinas y las infecciones también impactan la salud intestinal.

 

Conclusión final

Mantener el equilibrio de una buena salud intestinal es un aspecto fundamental para asegurar el mejor desempeño y óptima salud de las aves.

Los estilos de manejo, el clima, las enfermedades y las materias primas del alimento pueden afectar la salud intestinal. Buenas prácticas de gestión avícola: la crianza, alimentación, agua, bioseguridad y ambiente, todos son aspectos necesarios para mantener la salud, bienestar y desempeño del intestino y por lo tanto de las aves.

Lea más

Vea la primera parte de este artículo al hacer clic aquí.

Octubre 2013

 

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