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Aspectos relacionados con la utilización de la cama

15 diciembre 2014

La cama es el material utilizado en el galpón para evitar el contacto directo del ave con el suelo, que ayuda a la absorción de agua, la incorporación de heces, orina y plumas, así como a la reducción de las fluctuaciones de temperatura en el galpón. La cama debe ofrecer las máximas condiciones de confort y de bienestar para las aves con el objetivo de asegurar la expresión de todo su potencial genético.

 la cama en el galpon

Conferencia presentada por Marcos Antonio Dai Prá, Brasil Foods, y Victor Fernando Büttow Roll, FAEM/UFPel, Brasil en el Seminario Internacional de Manejo y Sistemas Operativos en Pollo de Engorde, AMEVEA, Bogotá, Colombia en junio de 2014

 

Humedad de la cama

La humedad en la cama es uno de los factores que impiden su reutilización para lotes posteriores. Una forma práctica de evaluar la humedad es coger un puñado y presionarla suavemente. Las partículas de la cama se deben adherir suavemente a la mano y cuando se suelta, debe desintegrarse al contacto con el suelo. Si hay un exceso de humedad, la cama seguirá compacta, incluso después de haber sido arrojada al suelo. Si la cama está muy seca, no se adherirá a la mano cuando se aprieta.

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Los niveles de humedad de la cama deben estar entre 20% y 35%. Una cama con contenido de humedad por debajo del 20 % resulta en el incremento de la concentración de polvo dentro de la instalación, el cual irrita el sistema respiratorio de las aves y las predispone al desarrollo de infecciones. Por otro lado, el exceso de humedad de la cama, es decir, un índice por encima de 35% puede causar problemas de salud y/o del bienestar en las aves, aumentar la incidencia de lesiones en el pecho, quemaduras cutáneas, pododermatitis, decomisos y la pérdida la calidad de las carcasas.

El tipo de sustrato influye directamente en el porcentaje de humedad de la cama durante el ciclo de cría de las aves. La absorción de agua es variable, por ejemplo la viruta de pino retiene 207 gramos de agua por cada 100 gramos de material, mientras que la cascarilla de arroz sólo retiene 171 gramos (North & Bell, 1990). Jorge et al., (1995) evaluaron cinco tipos diferentes de la cama en dos periodos distintos del año, lluvioso y seco. Aunque no hubo diferencias estadísticamente significativas algunos tipos de materiales fueron más susceptibles a la formación de humedad que otros (Tabla 1).

Una cama con alta humedad también puede contribuir al aumento de los niveles de amoníaco. La humedad asociada con el proceso de maduración de la cama permite la proliferación de algunos tipos de hongos y bacterias desnitrificantes que actúan sobre el ácido úrico de las excretas por medio de la enzima uricasa, generando varios subproductos. El principal es el amoníaco, el cual es una sustancia con pH muy alto que alcaliniza el sustrato de origen vegetal, inicialmente ácido.

El amoníaco es tóxico cuando alcanza niveles superiores a 20 ppm en el interior del galpón y puede generar trastornos a las aves (irritación ocular, traqueítis, aerosaculitis) y a las personas que tienen que ver con el manejo del lote.

Tabla 1. Porcentaje de humedad de cinco tipos de la cama en dos períodos de evaluación
Tipo de cama
% Humedad a los 38 días
Periodo lluvioso
Viruta 27,0
Cascarilla de café 25,2
Cascarilla de arroz 27,2
Cascarilla de frijol 30,6
Bagazo de caña 34,3
Periodo seco
Viruta 29,4
Cascarilla de café 23,2
Cascarilla de arroz 31,3
Cascarilla de frijol 31,2
Bagazo de caña 31,0

Fuente: Adaptado de Jorge et al., (1995)

Aunque el amoníaco es negativo cuando alcanza altos niveles en el interior del galpón ya que puede producir malestar a las aves, es extremadamente importante para controlar algunas poblaciones de microorganismos que prosperan en la cama. Los niveles de sensibilidad a la alcalinización difieren entre especies de microorganismos. Por ejemplo, Staphylococcus aureus es resistente a un pH de 12, sin embargo, la mayoría de las enterobacterias y algunos virus son sensibles a un ambiente alcalino (Jorge et al., 1995).

Temperatura de la cama

La temperatura de la cama, a pesar de ser prácticamente ignorada por los técnicos y productores, es un factor clave para el buen desempeño de los lotes. En condiciones normales, debería estar cerca de la temperatura ambiente del galpón para dar las condiciones de bienestar animal y no interferir negativamente en el rendimiento de las aves. La relación entre la temperatura de la cama y el ambiente del galpón nos da una idea clara de la situación, y nos permite tomar medidas para reducir al mínimo las pérdidas por este hecho.

En lotes menores de 20 días, pero sobre todo durante la primera semana, nos debemos preocupar cuando las temperaturas de las camas están en un nivel inferior a la temperatura del ambiente. Por ejemplo, si en un día la temperatura ambiente es de 30º C y la temperatura de la cama es de 23º C, tenemos una diferencia de siete grados. Esta diferencia es el límite para que la ganancia de peso de los pollitos comience a verse afectada. A partir de ahí, en la medida que incrementa la diferencia, la situación tiende a empeorar.

Por otro lado, en lotes con edades superiores a 20 días la preocupación debe ser dirigida a temperaturas de camas superiores a la temperatura ambiental del galpón. Por ejemplo, si la temperatura ambiente es de 27° C y la temperatura de la cama a 37° C, tenemos 10 grados de más. A partir de esta diferencia comienza a haber una influencia negativa sobre el lote, empeorando el cuadro de disminución de la ganancia de peso.

En la tabla 2 se observan los resultados de un estudio realizado durante dos años consecutivos a lotes seleccionadas al azar, en los que se midieron las temperaturas ambientales y las temperaturas de las camas a los 5 y 35 días de edad y se estableció su correlación con el índice la ganancia diaria de peso de las aves a la edad de sacrificio.

Tabla 2. Estándar de GPD (Ganancia de Peso Diaria) de acuerdo a la temperatura
de la cama en relación con la temperatura ambiente
 Temperatura normal
en ambas edades
Temperatura normal
en una edad
Temperatura anormal
en ambas edades
GPD 2% por encima del estándar
de la línea
1% por debajo del estándar
de la línea
3% por debajo del estándar
de la línea

Fuente: Dai Prá 2010 (datos no publicados)

pH de la cama

El pH de la cama es ligeramente ácido cuando es nueva, pero la incorporación de las heces y el posterior desdoblamiento del ácido úrico en amoníaco comienza gradualmente a producir la alcalinización del medio. Después de la cría del primer lote, la cama entra en una fase de estabilización del pH, situándose entre 8 y 9, sin mayores cambios, incluso si se utiliza posteriormente en varios lotes (Dai Prá et al., 2010).

Este rango es en gran medida favorable para la multiplicación de la mayoría de las bacterias de interés en la avicultura, principalmente Salmonella y Campylobacter. El pH es un indicador de electrones disociados y puede ser manipulado hacia arriba o hacia abajo dificultando de ese modo la multiplicación de bacterias patógenas (Tiquia et al., 2000).

La reducción en el pH puede disminuir la concentración de bacterias y mejorar las condiciones ambientales dentro de los galpones, ya que el amoníaco se volatiliza sólo bajo condiciones de alcalinidad (Tiquia et al., 2000). La liberación de amoniaco es menor a pH por debajo de 7, y por el contrario, es mayor cuando está por encima de 8 (Terzich, 1997). El mantenimiento de la acidez en la cama es benéfica para las aves, sin embargo es difícil de lograr debido a la aporte constante de ácido úrico a través de las excretas.

El aumento de los niveles de pH entre 12 y 13 durante el período de vacío sanitario es muy interesante desde el punto de vista sanitario y de la mejora del ambiente interno del galpón. Esta condición de alcalinidad crea un ambiente desfavorable para el crecimiento bacteriano y promueve la rápida volatilización de amoniaco en un período en el que el galpón está abierto y no hay aves en el interior. Al momento de introducir un nuevo lote de pollitos la cama estará en una condición favorable, lo que permite crear un ambiente propicio para que las aves puedan expresan todo el potencial genético que poseen.

 pododermatitis en polloEspesor de la cama

Las camas con mayor espesor han sido una herramienta bastante útil para reducir la incidencia de pododermatitis en pollos de engorde. Desde el momento en que las patas de los pollos adquirieron un "status" de producto noble en materia de exportaciones de la industria avícola, hubo un movimiento para mejorar la calidad de la cama para reducir las pérdidas de patas en el proceso. Por eso es muy común encontrar camas con más de 10 cm de espesor, bien manejadas las cuales permiten el máximo aprovechamiento de las patas.

El factor que más contribuye a causar aumento de la incidencia de pododermatitis es el material de la cama, tanto por su calidad como por su cantidad. El tamaño excesivo de las partículas y el empastamiento de la cama son factores para aumentar el riesgo de desarrollar dermatitis de contacto que termina generando callo en el cojín plantar (Bilgili et al., 2009).

El ecosistema de la cama es muy diferente al que se encuentra en los ciegos de las aves, sitio de alta concentración de Clostridium spp. Sin embargo, el aumento en el espesor de la cama puede conducir a la aparición de enteritis necrótica provocada por Clostridium perfringens (Tabla 3). Una hipótesis para explicar este hecho es que debido a que la cama es más gruesa, se generan áreas de compactación próximas al piso del galpón que generan un ambiente anaeróbico favorable para el desarrollo de dicha bacteria.

Tabla 3. Incidencia de clostridiosis de acuerdo con el espesor de la cama en el período de julio 2009 a diciembre 2010
Espesor de la camaNº galpones evaluadosCasos de clostridiosis%
Hasta 5 cm 43 02 4,65
6 - 10 cm 65 06 9,23
Mayor a 11 cm 114 36 31,58

Fuente: Dai Prá 2010 Datos no publicados

La solución para minimizar el efecto negativo del aumento del espesor de la cama fue aumentar el periodo de vacío sanitario (aproximadamente 25 días), hacer volteos frecuentes de la cama (proporcionando aireación del área compactada) y retirar las partes del material compactado. Con esta práctica no se presentó clostridiosis en el 93% de los galpones que tenían un espesor de cama superior a 11 cm. En los galpones con un espesor de hasta 5 cm y de 6 a 10 cm, no hubo recurrencia de clostridiosis el siguiente lote.

Sustratos de la cama

Los diferentes tipos de sustratos que se utilizan como cama, cuando están bien manejados, no influyen en la incidencia de pododermatitis en lotes de pollos de engorde. Un manejo adecuado significa hacer el volteo de la cama y remover el material con el exceso de humedad periódicamente, evitando de esta manera la aparición de áreas compactas que lesionan la almohadilla plantar del ave dando así inicio a la formación al proceso de formación de callo.

Sin embargo, no siempre el manejo de la cama es perfecto y diferentes sustratos reaccionan de manera diferente cuando son sometidos a la humedad, ya sea por desperdicio de los bebederos o algún problema diarreico en el lote. En una encuesta realizada durante el invierno en el sur de Brasil, donde la formación de costras en la cama se ve agravada por el exceso de humedad, se evaluó la incidencia de lesiones plantares en función del tipo de sustrato utilizado (Tabla 4).

Tabla 4. Incidencia de pododermatitis según el sustrato utilizado como cama
Tipo de sustrato
Nº lotes evaluados
% promedio de callos
Cascarilla de arroz 40 45
Viruta 40 33
Mixto
(50% cascarilla de arroz
+
50% viruta)
40 18

Fuente: Dai Pra, 2006 (datos no publicados)

Traducción Néstor Mondragón MV, MSc. Universidad Nacional de Colombia

Bibliografía

Bilgili, S. F., Hess, J. B., Blake, J. P., Macklin, K. S., Saenmahayak, B., Sibley, J. L. Influence of bedding material onfoot pad dermatitis in broiler chickens. Journal Applied Poultry Research. 18:583-589, 2009.

Dai Prá, M. A., Corrêa, E. K., Roll, V. F., Xavier, E. G., Lopes, D. C. N., Lourenço, F. F., Zanusso, J. T., Roll, A. P. Quicklime reduces salmonella and clostridium spp counts in used broiler litter. European Poultry Conference, Tours, France, 2010.

Jorge, M. A., Mouchrek, E., Carneiro, M. I. F., Resende, J. S., Martins, N. R. Coliformes, umidade e produção de amônia em cinco tipos de cama de frango. Anais da Semana Avícola 95, FACTA, São Paulo SP, 1995.

North, M. O., Bell, D. E. Commercial Chicken Production Manual, Van Nostrand Reinhold, 4th ed. 1990.

Terzich, M. A. Amônia dos galpões avícolas e o pH da cama. Anais da Conferência APINCO de Ciência e Tecnologia Avícolas. São Paulo SP, 1997.

Tiquia, S. M.; Tam, N. F. Y. Fate of nitrogen during composting of chicken litter. Environmental Pollution, Oxford, N. 4, V. 110, 2000.

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