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Investigación de nuevos métodos para detectar la anemia infecciosa

08 septiembre 2015

La anemia infecciosa aviar se ha convertido en una amenaza emergente de la industria avícola a nivel mundial.

El causante es un circovirus denominado virus de la anemia infecciosa (CAV, por sus siglas en inglés) y puede provocar síntomas clínicos en aves jóvenes.

La anemia infecciosa es una enfermedad relativamente nueva en pollos, se informó sobre ella por primera vez en Japón, y se trata de un virus que puede presentar manifestaciones clínicas solo en aves jóvenes libres del anticuerpo del virus de la anemia infecciosa, pero puede mantener una infección subclínica en pollos comerciales portadores del anticuerpo y provocar inmunosupresión.

La transmisión vertical del virus está bien documentada y se cree también que se transmite de manera horizontal entre las aves del lote, presumiblemente por la vía fecal-oral.

No es frecuente vacunar a los pollos de engorde comerciales contra la anemia infecciosa, pero sí que se vacuna a las reproductoras para proteger a su progenie mediante inmunidad pasiva.

En ausencia de manifestaciones clínicas, es necesario un método fiable para monitorear la infección por anemia infecciosa en el sector avícola.

Monitoreo de la anemia infecciosa

La utilización de técnicas moleculares para la detección del ácido nucleico del virus en los diferentes tejidos es una práctica común. Sin embargo, es posible que el virus no se presente en todos los órganos y en todos los estadios de la infección. Asimismo, la distribución tisular puede depender del estado de los anticuerpos del hospedador.

Para detectar y cuantificar el genoma del virus en distintos tejidos y muestras del entorno, se llevaron a cabo dos experimentos sobre la distribución tisular y la curva de eliminación del virus de la anemia infecciosa en pollos de engorde comerciales libres de agentes patógenos específicos: uno en ponedoras libres de agentes patógenos específicos y el otro en pollos de engorde comerciales.

Los investigadores M. Alsharari, A.F.M.F Islam, S.W. Walkden-Brown y K.G. Renz explican, en su artículo presentado en el 26.º Simposio Australiano de Ciencia Avícola, que hallaron que el virus de anemia infecciosa era detectable en una concentración elevada en ciertos tejidos, como en el timo y la médula espinal, y que, por tanto, esos dos tejidos se tomaban como muestras para un diagnóstico molecular.

El virus se detectó en muestras de polvo y de la cama, aunque en baja concentración.

La utilización de muestras ambientales, tales como del polvo y la cama, tiene potencial para vigilar la infección por el virus de anemia infecciosa, pero necesita una mejora mayor.

El estudio mostró que el genoma del virus de la anemia infecciosa puede detectarse en los órganos del sistema linfático y la médula espinal ya a los seis días de producirse la infección en pollos libres de anticuerpos maternos, pero no en los pollos de engorde comerciales.

Detección del virus en el polvo

Los autores comentaron que este es el primer estudio para demostrar que el virus de anemia infecciosa en pollos puede detectarse en muestras de polvo y la cama tanto de pollos libres de agentes patógenos como de los comerciales.

Esto trae ciertas consecuencias para la industria avícola, pues el control ambiental puede utilizarse para detectar la enfermedad.

El equipo de investigación determinó que: "De entre los cuatro órganos examinados, el timo era el que poseía la mayor carga vírica".

"Las copias del virus aumentaron hasta el 13º día después de la infección, tras lo cual, o bien permanecieron en niveles parecidos (en la bolsa de Fabricio y la médula espinal) o aumentaron (en timo y bazo) hasta los 28 días tras la infección en este estudio, mientras que solo se informó sobre un número limitado de aves positivas para el virus en el timo y el bazo y ninguna en la bolsa o las tonsilas cecales después de la infección con un virus vacunal".

El virus era detectable en las heces, pero en una concentración muy baja.

Por lo tanto, los investigadores concluyeron que la eliminación del virus de la anemia infecciosa a través de las heces y la infección lateral por vía fecal-oral permanecen aún por determinar.

El hallazgo más significativo del estudio fue la detección del virus en el polvo y la cama de las aves. No obstante, el equipo agregó que la carga vírica en estas muestras ambientales no era muy elevada (103,9–102,6 por mg).

La presencia del genoma del virus de la anemia infecciosa en distintos tejidos alcanzó su máximo nivel en la médula espinal y el estudio concluyó que la médula espinal debería ser la mejor muestra para fines diagnósticos seguida del timo y la bolsa, pero no así el bazo.

El polvo tiene uso potencial en el control de la enfermedad, pero no ocurre igual con la cama.

A pesar de que este estudio demostró satisfactoriamente la capacidad para detectar el genoma del virus de la anemia infecciosa en el polvo y la cama, tanto en los pollos libres de agentes patógenos como en los pollos de engorde comerciales que no presentan manifestaciones clínica de la enfermedad, esos métodos necesitan mayor validación antes de que se puedan lanzar recomendaciones al sector.

El equipo añadió que el sector debería escoger un método de elección para detectar todas las enfermedades víricas potenciales a partir de una muestra y esto puede conseguirse mejor mediante la aplicación de dos métodos diferentes de extracción de ácidos nucleicos, uno para los virus ADN y otro para los virus ARN.

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