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Generación de olores en la cría de aves: 2

14 diciembre 2015

Existen en el mercado multitud de aditivos que aseguran conseguir reducciones de las emisiones de amoniaco y malos olores durante el almacenamiento de la gallinaza. (Segunda parte de una serie de dos artículos).

Abreviación de tesis de Jairo Orlando Hómez Sánchez, Facultad de Ingeniería Departamento de Ingeniería Química y Ambiental, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia.

En la primera parte de esta serie, se discuten los varios agentes causantes de olores en la producción avícola y cómo estos olores afectan a las personas: Generación de olores en la cría de aves: 1

Aplicación de aditivos a la gallinaza

Existen en el mercado multitud de aditivos que aseguran conseguir reducciones de las emisiones de amoniaco y malos olores durante el almacenamiento de la gallinaza. Sin embargo, la eficacia de algunos de estos productos ha sido cuestionada en diversos trabajos científicos, mientras que otros han demostrado poseer un potencial de reducción de la contaminación durante el almacenamiento de la gallinaza (Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, 2010).

Algunos de estos aditivos son:

Aditivos digestivos. Contienen una selección de cepas de microorganismos y enzimas que favorecen la degradación biológica de la gallinaza. Estos aditivos han sido desarrollados por casas comerciales que han patentado su composición. Sin embargo, estos productos parecen haber sido desarrollados sin entender realmente los procesos microbiológicos que tienen lugar en la degradación de la gallinaza. En la actualidad los resultados sobre sus beneficios medioambientales no son concluyentes, aunque las casas comerciales aseguran que son capaces de reducir la volatilización de amoniaco (mediante la inmovilización del amonio) y las emisiones de malos olores.

Aditivos acidificantes. Estos aditivos actúan reduciendo el pH de la gallinaza, disminuyendo la volatilización del amoniaco durante la fase de almacenamiento y de aplicación a campo. Existen diversos tipos de acidificantes, como ácidos inorgánicos (fosfórico, hidroclórico, nítrico, láctico y sulfúrico), sales básicas de calcio y magnesio y fuentes de carbono lábil (sucrosa, patata, trigo, y bacterias). Algunas de estas sustancias, como los ácidos, incrementan el contenido mineral de la gallinaza, pudiendo provocar problemas de corrosión de los equipos en contacto con ellas. Además, los ácidos inorgánicos suelen ser bastante caros, por lo que el empleo de sales y fuentes de carbono lábil pueden ser una buena alternativa, aunque presentan una eficacia de reducción menor.

Aditivos absorbentes de nitrógeno amoniacal. Los aditivos mayormente empleados son las zeolitas naturales como la clinoptiolita y la turba. Las zeolitas son minerales alumino-silicatos que poseen una elevada capacidad de intercambio catiónico. La clinoptiolita puede ser empleada como aditivo alimenticio, o puede aplicarse directamente sobre la gallinaza, lo que aumenta su eficacia medioambiental. En un estudio científico donde fue utilizada como aditivo de la gallinaza, se obtuvo una reducción de las emisiones de amoniaco de un 35%. En términos generales, las zeolitas han demostrado una elevada eficacia de reducción de NH3, de en torno el 60%. En cuanto a sus efectos sobre los malos olores éstos son poco concluyentes, ya que son capaces de absorber algunas sustancias responsables del mal olor y no otras.

Inhibidores de la actividad ureasa. El principio de acción de estas sustancias consiste en la inhibición de la actividad de la enzima ureasa involucrada en la hidrólisis de la urea a NH3. Su principal inconveniente es su coste excesivo, pudiendo resultar poco prácticos a nivel de explotación por su fácil inactivación.

Las saponinas extraídas de la planta de la yuca también han sido propuestas como inhibidores de la ureasa pudiendo emplearse directamente sobre la gallinaza o en el pienso. En cuanto la eficacia medioambiental de estos productos, los resultados obtenidos son contradictorios.

Desinfectantes. Los agentes desinfectantes actúan disminuyendo la formación de sustancias olorosas mediante la inhibición de los procesos de descomposición microbiana de la gallinaza. La eficacia de reducción de malos olores es media, y requiere de una aplicación continua lo que puede resultar económicamente inviable.

Agentes oxidantes. Los agentes oxidantes actúan de forma similar que los desinfectantes. Entre las sustancias más utilizadas se encuentran el permanganato potásico, el peróxido de hidrógeno y el ozono, siendo el primero de ellos el más accesible en cuanto a costes. En general, los agentes oxidantes son efectivos, aunque por un corto periodo de tiempo, lo que obliga a su aplicación continua.

Agentes enmascarantes. Estos agentes están formados por mezclas de aceites aromáticos muy olorosos, capaces de enmascarar el olor procedente de la gallinaza. Su eficacia de reducción es elevada en el caso concreto de la gallinaza húmeda (Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, 2010).

(Este artículo es una abreviación de la tesis, “Formulación de un plan de buenas prácticas ambientales para la prevención, control y seguimiento de la generación de olores ofensivos en el subsector avícola”, Universidad Nacional de Colombia, 2014).

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