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Epidemiología, diagnóstico y prevención de la micoplasmosis en el pollo de engorde moderno: 2 - vacunas

10 mayo 2016

Existen distintos tipos de vacunas para el control de Mg y Ms. Estas pueden ser bacterinas (vacunas muertas), vacunas vivas en base a cepas de campo de baja virulencia o atenuadas químicamente y una vacuna recombinante de Mg que se ha comenzado a comercializar recientemente. (Segunda parte de una serie de tres artículos).

Conferencia de Raúl O. Cerdá, Universidad Nacional de La Plata, Argentina en el XXIV Congreso Latinoamericano de Avicultura, Guayaquil, Ecuador, septiembre de 2015.

En la primera parte de esta serie se indicó que la micoplasmosis aviar (MA) es un término general para designar a las afecciones producidas por Mycoplasma gallisepticum (Mg) y Mycoplasma synoviae (Ms). Esta enfermedad sigue siendo una de las principales enfermedades de los pollos de engorde moderno en Latinoamérica (LATAM).

(Lea: Epidemiología, diagnóstico y prevención de la micoplasmosis en el pollo de engorde moderno: 1- introducción)

Prevención y control

Tanto el uso de vacunas como de antibióticos antimicoplásmicos están dirigidos a la “prevención” de los signos clínicos y lesiones que ocasiona la enfermedad y de esta forma evitar las pérdidas económicas que la misma genera. Ninguna de estas estrategias evita que las granjas se contaminen, y si bien existen reportes de casos de erradicación de Mg y Ms en granjas de reproductoras con uno u otro método, estos son muy escasos.

La situación ideal sería contar con una vacuna (viva o muerta) o con un plan de vacunación que protegiera al ave de forma tal que impidiera su contaminación y cortara la transmisión vertical en un 100% durante todo su ciclo productivo. De este modo se podría generalizar su uso en todos los países y erradicar estos agentes de todas las áreas productivas. Mientras tanto la elección de una u otra medida seguirá siendo puramente económica.

Control por medio de vacunas

Existen distintos tipos de vacunas para el control de Mg y Ms. Estas pueden ser bacterinas (vacunas muertas), vacunas vivas en base a cepas de campo de baja virulencia o atenuadas químicamente y una vacuna recombinante de Mg que se ha comenzado a comercializar recientemente.

Bacterinas

Existen numerosas bacterinas de emulsión oleosa tanto para Mg como para Ms disponibles en el mercado con las que se realizaron numerosos trabajos sobre reducción de pérdidas en la postura, como así también en la disminución de lesiones en sacos aéreos y la transmisión vertical (Khan et al, 1986).

Históricamente estas vacunas se vinieron usando en LATAM desde hace muchos años. Su mayor aplicación ha sido principalmente para aves de postura comercial y contra Mg. La mayor ventaja de su uso ha sido la obtención de mayor cantidad de huevos por gallina alojada (de alrededor de 10) y la disminución de lesiones y signos respiratorios.

Sin embargo, debido a su costo (se requieren dos aplicaciones), manejo individual de las aves, lesiones en el sitio de inyección, baja capacidad de prevención de colonización con cepas de campo y el advenimiento de las vacunas vivas, su empleo es cada vez menor. No obstante existen empresas que actualmente llevan a cabo programas combinados de vacunas vivas con bacterinas, o bacterinas con planes medicamentosos.

Vacunas vivas contra Mg y Ms

Las vacunas vivas comerciales contra Mg son la cepa F, la ts-11 y la 6/85. Para Ms solo se comercializa una vacuna en base a una cepa termosensible, MS-H.

Contrariamente a las bacterinas, el uso de la cepa F como primera vacuna viva utilizada comercialmente presentó numerosas ventajas tales como:

• Amplia diseminación horizontal con una moderada a baja virulencia.
• Fácil aplicación (ocular, intranasal, en aerosol o en el agua de bebida).
• Prevención de pérdidas en la producción de huevos y disminución significativa de la transmisión vertical.
• Las aves vacunadas son portadoras de por vida sin requerir revacunaciones.

Lamentablemente también presentó las siguientes desventajas en su aplicación:

• Muy virulenta para pavos o pollos jóvenes.
• Pueden producirse lesiones en sacos aéreos al combinarse con vacunas vivas virales.
• Su activa transmisión horizontal puede ocasionar la infección de lotes de aves cercanos.
• Aunque en bajo porcentaje pueden transmitirse en forma vertical (se ha observado una transmisión de hasta un 1%) (Lin et al, 1982).
• Producen reacciones serológicas positivas que dificultan el monitoreo en planes de control en reproductoras.

Estas desventajas llevaron al desarrollo de nuevas vacunas vivas de Mg a partir del empleo de mutantes termo-sensibles como la vacuna ts-11(Ley et a, 1997; Markham et al 1998) o la cepa 6/85 (Ley et al, 1997; Evans et al, 2005).

Ambas vacunas tienen las siguientes ventajas sobre la cepa F:

• Son totalmente avirulentas aun siendo combinadas con vacunas virales vivas.
• Pueden ser utilizadas en pavitos, pollos o pollas reproductoras.
• Se diseminan muy poco o no lo hacen en forma horizontal.
• Generan reacciones serológicas pobres o nulas.
• Previenen las infecciones de cepas de campo.

De todos modos, existen escasos reportes que demuestren su efectividad para desplazar cepas de campo en granjas ya infectadas, por lo que deben ser administradas en lotes libres. Se ha reportado el desplazamiento de cepas de campo mediante el uso de estas vacunas en forma experimental (Kleven et al, 1998) y un caso de desplazamiento de la cepa F en una granja de postura comercial mediante la vacunación con las cepas ts-11 y 6/85 sucesivamente en lotes consecutivos de aves (Turner et al, 1998).

En base a estos ensayos y para buscar el desplazamiento de una cepa de campo, se propondría en primer lugar aplicar la cepa F, la que por su mayor agresividad y protección desplaza a la cepa de campo.

Los lotes siguientes que ingresan a la granja deberían ser vacunados con la cepa ts-11, menos virulenta que la cepa F pero de mayor desplazamiento que la cepa 6/85, la cual se aplicaría en los lotes posteriores.

Esta última vacuna es la única que no genera seroconversión en las aves vacunadas permitiendo de este modo determinar si las aves están siendo desafiadas por cepas de campo mediante monitoreo serológico. Cuando las pruebas serológicas resultan negativas, la granja podría considerarse libre de micoplasmas y por ende los lotes siguientes no ser vacunados.

Para confirmar la erradicación se deberían tomar muestras para aislamiento y/o PCR. Si bien este trabajo puede resultar largo y laborioso, podría ser considerado para determinadas regiones.

En LATAM, la vacuna más empleada por su alta capacidad protectora ha sido la cepa F, especialmente en las zonas de mayor densidad de granjas y con climas más extremos. En los años más recientes muchas empresas han optado por pasar a la cepa ts-11 y en menor medida a la 6/85. Algunos de los que cambiaron volvieron a la cepa F o pasaron a programas de antibióticos.

En cuanto a la cepa Ms-H (Markham et al, 1998), también cuenta con ventajas y desventajas similares a las de las vacunas vivas de Mg. La mayoría de los estudios sobre esta vacuna han demostrado que la protección firme comenzaría a partir de la cuarta semana post-vacunación, cuando la seroconversión está bien establecida (Jones et al, 2006). El empleo de esta vacuna ha ido creciendo paulatinamente en LATAM tanto en postura comercial como en aves reproductoras pesadas y livianas con resultados diversos.

Inconvenientes de las vacunas vivas

El principal inconveniente para el uso de las vacunas vivas, es la necesidad de contar con aves libres antes de su aplicación. Como esto es difícil de lograr en muchas regiones, los productores se ven forzados a vacunar muy tempranamente (hasta 3 semanas de vida) o a tener que realizar un tratamiento con una droga antimicoplásmica antes de la vacunación (dejando luego 3 a 4 días sin medicar antes de la aplicación de la vacuna).

Otro problema es su susceptibilidad a los antibióticos usados comúnmente en la industria avícola, con algunas escasas excepciones. Esto se agrava cuando se presentan situaciones de infecciones mixtas, situación bastante común en ponedoras comerciales, ya que no existe inmunidad cruzada entre estas especies y por ende se deberían aplicar vacunas contra ambas especies de micoplasma.

No obstante. y teniendo en cuenta que el principal mecanismo de protección de estas vacunas es la producción de inmunidad local a nivel de mucosas respiratorias, este no sería un serio inconveniente cuando se requieren hacer tratamientos luego de varias semanas de la vacunación, generalmente luego del pico de postura.

En resumen, tanto las bacterinas como las vacunas vivas pueden ser una herramienta importante en zonas endémicas y especialmente para su aplicación en aves de postura comercial para mejorar los parámetros productivos.

En algunos países estas vacunas han sido aprobadas recientemente para su uso exclusivo en aves de postura comercial. Esto es debido a su incompatibilidad con los monitoreos serológicos que realizan, en aves reproductoras, los entes oficiales encargados de los planes de mejoramiento avícola.

Existen formas para diferenciar las cepas vacunales de las cepas de campo mediante técnicas especiales de PCR (AFLP, RAPD) (Hong et al., 2005; García et al, 2005). También se ha descrito un método para la amplificación de un gen para una proteína de citoadhesión (pvpA) (Liu et al, 2001).

Estas técnicas poseen ahora la ventaja no requerir el aislamiento previo de las cepas y poseer una altas sensibilidad y especificidad. Es importante considerar las recomendaciones de los expertos en micoplasmas respecto al uso controlado de estas vacunas teniendo en cuenta que son microorganismos vivos, con capacidad de transmisión lateral y por ende con posibilidades de mutar y hacerse agresivas.

Vacuna recombinante contra Mg

Desde hace algunos años se cuenta con una vacuna viva de viruela modificada genéticamente para expresar antígenos de Mg. Esta vacuna generaría una protección local a nivel de mucosa traqueal y sería por lo tanto compatible con el uso de antibióticos. Su protección local parece ser buena, aunque al momento no se cuenta con muchos estudios a campo que confirmen su eficacia ni su relación costo/beneficio.

Por otra parte, tampoco conferiría protección cruzada contra Ms. Como ventajas principales se puede mencionar la no seroconversión de las aves vacunadas, lo cual es fundamental para el monitoreo serológico de aves reproductoras, y la compatibilidad de su uso combinado con programas medicamentosos. Sería de suma importancia que en la misma vacuna se pudiera incluir genes para la protección contra Ms.

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