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Aves de combate como factor de riesgo de transmisión de enfermedades

15 agosto 2016

La cría de aves de combate, es una actividad pecuaria muy difundida en México y muchos otros países. En esta actividad se requiere la movilización de aves, lo cual podría representar un riesgo de transmisión de enfermedades a la avicultura comercial.

Presentación de M.N. Ledesma, Universidad Nacional Autónoma de México, G.P. Ficachi, Universidad del Valle de México y T.A. González, Asociación Mundial de Criadores de Aves de Combate y Exhibición, en la XLI Convención Anual ANECA, Ixtapa-Zihuatanejo, México, en abril de 2016.

La cría de aves de combate (gallística), es una actividad pecuaria muy difundida en México. Según datos de la Asociación Mundial de Criadores de Aves de Combate y Exhibición genera cerca de 600,000 empleos y una derrama económica considerable por todas las actividades relacionadas con la gallística entre las que se incluyen, fábricas de alimentos especializados, implementos, vacunas, medicamentos, accesorios, fábricas de jaulas, fábricas de cartón etc.

Las aves de combate tienen su origen en el lejano oriente, en la región de la India y Nepal siendo descendientes de gallo rojo de la jungla. No se conoce el año de domesticación, sin embargo, las evidencias arqueológicas sugieren cerca de 7,500 años de domesticación en la región que actualmente ocupa China. Muchas culturas de la antigüedad como los celtas, griegos y persas hacen referencia del gallo de combate, siendo los persas los responsables de su diseminación por el mediterráneo y el norte de Europa.

En América el gallo de combate fue introducido por los españoles durante la conquista y tuvo mucho arraigo entre los pobladores.

Hoy en día, según datos de la Federación Nacional de Criadores de Aves de Combate, en México se castan o juegan cerca de 23 millones de gallos por año, de los cuales el 90% son criados en México.

El costo promedio de un ave de combate que se juega oscila entre $1,500.00 y $2,000.00 pesos y se calcula que por cada gallo que llega a combate, se crían tres más.

Para poder criar esa cantidad de gallos se requieren cerca de 95 millones de huevos. No todos los huevos que se incuban producen un pollito ya que en general, las prácticas de manejo de huevo fértil e incubación presentan deficiencias. Por otra parte, un gallo reproductor puede alcanzar precios entre $10,000.00 y $40,000.00 pesos.

Crianza de aves de combate

La crianza de aves de combate presenta diferencias importantes con respecto de la avicultura comercial. Si bien existen enfermedades que se comparten con la avicultura comercial, la mayoría de los cuadros clínicos son diferentes dado que las condiciones medioambientales y los programas de medicina preventiva son diferentes.

Las gallinas de combate no ponen huevos todo el año, de modo que la temporada de crianza inicia usualmente en diciembre y termina en mayo. Los criadores pueden llevar a cabo apareamientos individuales con todo un registro de pedigrí, apareamientos en tríos o en harem.

Se prefiere la incubación artificial, existen empresas especializadas en la incubación de aves de combate que reciben huevos de diferentes criadores, lo cual tiene la problemática de que no hay homogeneidad en la edad de los reproductores, ni en la temperatura y días de almacenamiento, lo cual conlleva a una ventana de nacimientos muy larga y eclosión del 60%.

Por otra parte, las prácticas de desinfección de huevo fértil no siempre resultan efectivas o no se llevan a cabo. En algunos criaderos, la incubación es natural por las mismas gallinas (con 8 a 10 huevos por nidada) o bien utilizando guajolotas (con hasta 25 huevos por nidada).

En algunas plantas incubadoras aplican la vacuna contra enfermedad de Marek cepa HVT liofilizada, sin embargo, un buen número de pollitos no reciben la vacuna, ya sea porque el criador de aves de combate no la paga o bien porque las prácticas de vacunación son inadecuadas, en especial lo referente a cadena fría.

Cuando la incubación es natural la vacunación contra enfermedad de Marek es prácticamente imposible. Por estas razones la enfermedad de Marek está entre las más frecuentemente reportadas. En un estudio en el Departamento de Medicina y Zootecnia de Aves de la FMVZ UNAM se encontró que el 23.89% de las aves remitidas para diagnóstico tuvieron enfermedad de Marek.

Los pollitos se reciben a 34º C con alimento en harina, es importante la disponibilidad de agua fresca.

La crianza puede ser en piso con criadora de gas y comederos y bebederos de iniciación de aves comerciales. Por otra parte, es muy frecuente el uso de baterías. Los pollitos empluman completamente a la sexta o séptima semana, en ese tiempo ya no requieren calor artificial y dependiendo de las instalaciones pasan a un gallinero o bien se dejan en potrero en donde se desarrollarán hasta alcanzar la madurez sexual.

Enfermedades de las aves de combate

Durante el desarrollo son frecuentes los cuadros respiratorios con secreción nasal y estornudo, muchos de estos cuadros están asociados a la interacción de virus respiratorios y micoplasmas. Los micoplasmas llegan a ser endémicos en las galleras, los reproductores los trasmiten a la progenie y de este modo la infección se perpetúa por generaciones.

Las dificultades de limpieza y desinfección de las instalaciones, así como el sistema multiedades, son responsables de que el 68% de las aves de combate para diagnóstico son seropositivas a Mycoplasma.

Cuando las aves son criadas en cancel con higiene deficiente, son comunes las infecciones respiratorias por Avibacterium y Pasteurella. Por otra parte, es frecuente el uso y el abuso de los antibióticos, así como la resistencia bacteriana.

El programa de medicina preventiva debe incluir la aplicación de vacuna contra enfermedad de Newcastle, ocular cepa la Sota a partir de los 10 días de edad, sin embargo, en muchos casos la única vacuna que se aplica es la triple aviar que tiene diferentes combinaciones en el mercado. Todas incluyen enfermedad de Newcastle inactivada en hidróxido de aluminio, cólera aviar y pueden tener coriza o bien dos cepas de Pasteurella, inclusive algunas presentaciones incluyen antibiótico.

Se presentan casos esporádicos de enfermedad de Newcastle, en esos casos la mayoría de los gallos mueren, por lo que generalmente la infección es autolimitante siempre y cuando no se movilicen las aves a otra gallera.

Levante de aves de combate

Las aves menores de 1 año se les llama “pollos”, y cuando aves alcanzan la madurez sexual y comienzan a pelear se separan en rascaderos o “tipis”, este proceso se le conoce como “levante”. Las aves “levantadas” serán cuidadas y alimentadas por separado hasta cumplir 1 o 1.5 años, cuando se les considera “gallo macho” o “gallo adulto”.

El hecho de que las aves sean criadas en piso necesariamente la expone a parásitos intestinales como nematodos y cestodos, así como coccidias. El programa de medicina preventiva debe incluir desparasitación con ivermectinas en grajea cada 3 o 4 meses. En el mercado existen diferentes combinaciones.

A diferencia de las aves comerciales, las aves de combate tienen resistencia natural contra las coccidias. Únicamente se presentan cuadros diarreicos por coccidia, en época de lluvias con pisos lodosos o inundados o bien secundarios a inmunodepresión por cualquier otra causa.
En la época de lluvias las aves mudan plumaje o pelechan, en ese tiempo la postura cesa de forma natural y los gallos muestran poco interés por aparearse. Muchos criadores consideran esta época improductiva, sin embargo, deben extremarse las medidas de higiene y alimentación para evitar la inmunodepresión.

Se recomienda que antes de la época de lluvias se aplique la vacunación contra viruela aviar por punción en el ala.

Riesgo de transmisión de enfermedades

Las aves de combate son consideradas atletas de alto rendimiento. Generalmente las aves que se movilizan a los casteos o palenques tienen buen estado de salud, sin embargo, algunas aves pudieran ser portadoras sanas o estar en período de incubación de alguna de las enfermedades antes mencionadas, representando un riesgo de diseminación de enfermedades si no se toman las medidas adecuadas.

Las características de los criaderos de aves de combate, así como el manejo particular de estas aves pudiera ser un riesgo para la avicultura comercial, por lo que se requiere la concientización de los criadores y la difusión de la información por personal capacitado.

Las enfermedades que se presentan en las aves de combate, así como el manejo individual y de parvada, difieren con respecto de las aves comerciales. Así mismo en las enfermedades que comparten con las aves comerciales, los cuadros clínicos suelen ser diferentes debido a los calendarios de vacunación y desparasitación aplicados.

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