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Objetividad: Premisa fundamental a la hora de evaluar la calidad del pollito recién nacido

08 diciembre 2016

Es preciso evaluar los pollitos con métodos numéricos que permitan valorar su calidad con fiabilidad y cuantitativamente dejando a un lado en lo posible todo sesgo personal.

Artículo de Angel Salazar, consultor independiente, EUA

Por lo general resulta bastante sencillo coincidir en una misma puntuación cuando nos hallamos ante un lote de pollitos de calidad.

No hay dificultad en reconocer al pollito de un día que se muestra vital y alerta, sin defectos apreciables, que al tacto presenta un abdomen blando, ni endurecido ni abultado, con un obligo bien cicatrizado, y que luce un plumón limpio y lustroso, sin signos de deshidratación, suciedad o contaminación.

Pero la cosa cambia cuando uno se encuentra ante un lote de calidad mejorable: Ahí resulta más difícil llegar al consenso en la puntuación con otros operarios.

En ese tipo de situaciones es preciso evaluar los pollitos con métodos numéricos que permitan valorar su calidad con fiabilidad y cuantitativamente dejando a un lado en lo posible todo sesgo personal. La subjetividad y los juicios de opinión deben ser mínimos.

Parámetros

Los siguientes parámetros son válidos para evaluar a los politos:

1) El grado de uniformidad de la distribución de los pesos individuales en el 1º día de vida en torno a un valor promedio.

2) El rendimiento del pollito, entendido como el porcentaje de peso al nacer con respecto al peso del huevo antes de la eclosión.

3) El peso promedio del saco vitelino residual.

4) La longitud media de los pollitos.

5) El total de la escala Pasgar.

Todas las opciones citadas son válidas pues ofrecen un baremo objetivo de la calidad del pollito, pero exigen tiempo y esfuerzo para recabar todos los datos relevantes con la debida exactitud.

Por norma general, la metodología elegida dependerá de las preferencias de cada cual y de la familiaridad con el método en cuestión o la combinación de varios.

En mi opinión, los datos del peso individual son fáciles de obtener y analizar pero no aportan información sobre el peso del saco vitelino residual. En su favor tienen la gran rapidez con que se consigue una gran muestra de pollitos y su elevada exactitud. La manipulación de los ejemplares durante el proceso también permite hacerse una idea de su calidad y sus características.

El rendimiento del pollito sumado a la información del peso corporal ofrece una perspectiva más completa sobre su calidad.

Los datos referentes al peso medio del saco vitelino residual constituyen un indicador fiable de las condiciones de incubación. Cuanto menor sea el peso medio del mismo, mayor será el peso del pollito y mejores habrán sido las condiciones ambientales del embrión durante la incubación. Pese a ello, el método es tedioso y algunos operarios opinan que no ofrece resultados muy consistentes.

Se considera que la longitud media del pollito se correlaciona inversa y estrechamente con el peso del saco vitelino residual, pero hay quien también considera que este método es algo inconsistente. La recolección de los datos es también larga y laboriosa, lo cual limita el tamaño de la muestra.

El sistema Pasgar contempla varios aspectos importantes de la calidad del pollito, como son los reflejos del ave, la cicatrización del ombligo, los defectos en las patas, etcétera. A mi parecer, también requiere bastante tiempo, cosa que limita el tamaño de la muestra.

Combinación de métodos

En definitiva, habrá que escoger la mejor combinación posible de métodos de recolección de datos adoptando un término medio, un compromiso razonable.

Lo esencial es que si se quiere valorar realmente la calidad del pollito de un día hay que confiar en los datos numéricos y descriptivos y no en criterios subjetivos.

Por último, el rendimiento del pollito durante la primera semana de crianza en la granja también es un excelente indicador objetivo de su calidad.

El éxito o el fracaso a la hora de cumplir las expectativas durante ese período deben recaer, para bien o para mal, en el personal de la planta incubadora y en el de la granja de engorde, siempre con objetividad y honestidad.

El pollito de alta calidad casi siempre muestra un buen rendimiento en las granjas en lo que a vitalidad, ganancia y uniformidad de peso se refiere, además de en la conversión del alimento.

La incubadora merece pleno reconocimiento por su labor cuando es así. Por supuesto, el manejo en la crianza también es clave.

Si la planta incubadora entrega un lote deficiente, será muy difícil ponerle remedio en la granja durante el crecimiento. Pero de igual modo, un lote de pollitos recién nacidos de gran calidad verá mermado su rendimiento por unas malas condiciones de manejo durante la crianza.

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