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Zavala: El clostridium, las coccidias y la salmonella desafían a los avicultores que producen pollo de engorde sin antibióticos

"Clostridium perfringens es una de las bacterias que encontramos con más frecuencia."
DR. GUILLERMO ZAVALA

La producción mundial de proteína de origen animal se incrementó en 60% en los últimos diez años, lo cual es muy positivo dada la gran demanda de alimento para la creciente población mundial.

Sin embargo, cada vez es más grande la presión para que los productores de alimentos para consumo humano obtengan mayores rendimientos con la tierra disponible para la actividad agropecuaria. La rama que más se ve afectada por esta presión es la del pollo de engorde, especialmente las granjas que están tratando de producir aves sin la ayuda de los antibióticos.

La salud de los pollos se ve afectada por los tiempos de descanso entre parvadas cada vez más cortos, la mayor densidad de población, el aumento en la concentración de nutrientes en las raciones y el desafío que representa el desecho adecuado de los enormes volúmenes de desechos orgánicos derivados de las operaciones avícolas.

"Son retos muy graves, de los que años atrás ni siquiera nos dábamos cuenta", dijo el Dr. Guillermo Zavala, investigador y especialista en aves de la Universidad de Georgia. "Ahora no tenemos otra alternativa más que afrontarlos".

Este conferencista dijo que cuando las aves están bajo estrés aumenta su propensión a presentar problemas de salud y, de ellos, los más importantes son la coccidiosis, la salmonelosis y las diversas enfermedades que causa Clostridium en las aves.

Las enfermedades causadas por Clostridium esperan una vía de entrada

Son muchas las diferentes cepas de Clostridium que causan enfermedades y que pueden prosperar cuando las aves se someten a los factores de estrés inherentes a las granjas de producción diseñadas para un alto rendimiento.

"Clostridium perfringens es una de las principales bacterias que encontramos en el intestino de los pollos, incluso cuando están sanos", dijo Zavala. Pero cuando las aves sufren el estrés por una enfermedad o por cualquier otra causa, se generan desequilibrios entre los diferentes integrantes de la microflora bacteriana natural del intestino y esto puede generar problemas.

Dijo que éste es particularmente el caso si la pared intestinal de las aves ya está sufriendo el ataque de la coccidiosis. Cuando hay presencia de grandes números de coccidias se modifica radicalmente la composición de la microflora intestinal y esto, a su vez, afecta adversamente a la capa mucosa que protege internamente al intestino, permitiendo así la entrada de Clostridium, dando como resultado una enteritis necrótica.

La enteritis necrótica subclínica puede pasar inadvertida

Por lo general, la enteritis necrótica clínica es fácil de identificar en el campo, dijo Zavala, pues a menudo produce gran morbilidad y mortalidad y, a la necropsia, la mucosa intestinal de estas aves presenta la apariencia de una “toalla turca” (Figura 1).

Este científico también explico que la enfermedad clostridiana subclínica puede ser mucho más difícil de identificar. “Con frecuencia se le ignora simplemente por que no se la reconoce" indicó, "porque se le puede confundir con otros problemas de salud o bien coexistir con ellos.

No obstante, por sí misma la enteritis necrótica retrasa la ganancia de peso y el crecimiento, y aumenta la conversión alimenticia. Los investigadores también han encontrado que la enteritis necrótica subclínica puede estar asociada con el desarrollo de artritis séptica.

Aun cuando la coccidiosis es un poderoso factor predisponente para el desarrollo de la enfermedad clostridiana, no es el único posible. Zavala indicó que la presencia de micotoxinas y/o subproductos rancios de origen animal en el alimento de las aves puede contribuir a que se presente el problema y lo mismo ocurre con algunos parásitos.

Otro factor común es la presencia en la dieta de polisacáridos indigeribles. Los cereales de grano pequeño y duro, como el trigo y la cebada también pueden irritar el recubrimiento interno del intestino y causar problemas, dijo.

Convergencia de diversos factores de estrés

Zavala explicó que los pollos de engorde son particularmente vulnerables a las enfermedades, particularmente durante el período de su ciclo de vida que va de los 14 a 24 días de edad (Figura 2).

Éste suele ser el tiempo en que en la mayoría de las granjas se cambia del alimento iniciador al de crecimiento, y debemos recordar que todo cambio de ración representa un factor de estrés para los pollos.

Este momento también suele coincidir con la máxima multiplicación de las coccidias. "Cuando las aves se vacunan a edad temprana contra la coccidiosis, el nivel máximo de ooquistes por lo general ocurre a los 18 días de edad", dijo el orador. En ausencia de vacunación, el nivel máximo de ooquistes por lo general se presenta después, entre los 18 y 24 días o incluso más, si los galpones se limpian y desinfectan después de cada parvada y cuando se coloca cama limpia entre los ciclos de engorde.

Por si esto fuera poco, el período de 18 a 24 días es también cuando la mayoría de los pollos se está quedando sin anticuerpos maternales contra enfermedades importantes.

"Entonces, si conjuntamos todos estos factores podemos comenzar a explicarnos cómo es que las coccidias sacan el máximo provecho de la oportunidad de dañar al intestino de las aves que ya están estresadas y cómo todo esto conduce a clostridiosis o coccidiosis".

Ventanas de oportunidad

El investigador también señaló que los productores que hacen su mejor esfuerzo por mantener a sus parvadas de engorde saludables, particularmente durante este período tan vulnerable, necesitan un plan coordinado para impedir el ataque de Clostridium y coccidias.

Por lo que toca a las enfermedades clostridiales, las operaciones en donde no se utilizan antibióticos pueden preferir aplicar probióticos, prebióticos, productos de exclusión competitiva o vacunas solamente. Un nuevo enfoque —disponible recientemente en Estados Unidos— es la vacuna conocida oficialmente como toxoide Clostridium perfringens tipo A, que se administra a las reproductoras pesadas y que ha demostrado proteger con efectividad a su progenie contra Clostridium.

Como la primera en su tipo en la industria avícola, esta vacuna contra la enteritis necrótica fue desarrolla por Schering-Plough Animal Health y actualmente se la está utilizando bajo una licencia condicional en Estados Unidos. Se espera su aprobación en algunos países de Latinoamérica posteriormente, este mismo año.

La dermatitis gangrenosa es otro problema de salud que se observa particularmente en ciertas partes del mundo incluyendo a Estados Unidos, dijo Zavala. Tambie´n esta´ causada por clostridium.

La dermatitis gangrenosa causa la necrosis de la piel y por lo general comienza a los 32 a 35 días de edad. "Es un problema de gran importancia en Estados Unidos y puede causar índices de mortalidad del 5 al 7% al día", dijo Zavala. Desgraciadamente, no se conocen bien las causas de la dermatitis gangrenosa pero algunos investigadores creen que, al igual que la enteritis necrótica, puede comenzar con la entrada del Clostridium al tejido intestinal dañado, e incluso han emitido la teoría de que la intervención con un toxoide alfa puede resultar benéfica.

La salmonelosis es otro problema grave para los avicultores que producen pollo de engorde sin antibióticos. Zavala dijo que la selección del pie de cría con la seguridad de que realmente esté libre de salmonella es un muy buen comienzo para evitar problemas. También es muy importante prestar mucha atención a la calidad de la ración, asegurando el control de calidad durante las operaciones de fabricación, transporte y almacenaje. Algunos avicultores han visto que el tratamiento del alimento con calor y ácidos orgánicos resulta de ayuda para el control de salmonella. También es esencial el monitoreo (N. del T.: supervisión y registro) dijo Zavala — desde la planta de alimentos hasta el producto terminado, pasando por la producción en vivo y el proceso de incubación.

Lista de verificación para mantener a las aves sanas y sin antibióticos

Al hacer un resumen de su presentación, el Dr. Guillermo Zavala dio a los asistentes una breve lista de verificación para mantener sanas a las aves sin antibióticos:
  • Vacunación contra la coccidiosis. “Podemos reducir las enfermedades parasitarias, haciendo lo necesario para vacunarlas contra ellas”, dijo.

  • Proteger al sistema inmune. “Esto es particularmente cierto para proteger a las aves contra las enfermedades inmunosupresoras como la enfermedad de Marek, la anemia infecciosa y la enfermedad de Gumboro.

  • Usar estirpes genéticas confiables. “La industria avícola es muy inteligente. Han lanzado estirpes que se adaptan muy bien a la producción sin fármacos, por lo que deberíamos explotarlas”.

  • Evitar el uso de productos o subproductos de origen animal en el alimento.

  • Además de los compuestos químicos, usar calor para proteger al alimento contra salmonella. “Este es un avance muy importante, bastante efectivo para disminuir la carga bacteriana en los alimentos que producimos para consumo humano”.

  • Disminuir el volumen de irritantes potenciales para el intestino en los alimentos de las aves.

  • Reducir la densidad de población. “Hemos aprendido la dura lección de que no podemos producir 34 kg (75 lb) por metro cuadrado (3.3 pies) sin usar medicamentos. Es necesario que disminuyamos nuestra densidad tradicional en un 15 a 18%"

  • Prolongar el tiempo de descanso de los galpones entre parvadas. “Para producir pollos sin antibióticos, hemos encontrado que el tiempo mínimo de descanso de las naves entre parvadas debe ser de 18 días”.


Primavera 2008

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