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Nuevo ajuste en la producción de huevos

02 diciembre 2014

ARGENTINA - Con un mercado interno sobreofertado y el resurgimiento de los problemas para exportar, los precios del huevo en el mercado mayorista volvieron a caer durante los últimos tres meses, y el sector parece situarse frente a un nuevo ciclo de desequilibrios que podría derivar -una vez más- en un proceso de reducción de los planteles de ponedoras para ajustar la producción a la medida de la demanda.

Según informó Los Andes, una mejora en los precios a partir de marzo de 2013 había alentado en aquel momento la retención de gallinas que ya debían ser enviadas a faena, y se incorporaron pollas nuevas para llenar galpones que habían ido vaciándose a raíz de la última gran crisis, que había empezado en la primavera de 2011.

En los meses siguientes el mercado interno respondió bien ante la mayor oferta y la industria exportadora revivía luego con la devaluación de inicios de 2014.

Pero los aumentos de los costos de proceso agotaron el oxígeno que aportó esa mejora cambiaria y hace tres meses que los industriales están volcando el 85% de lo que elaboran al mercado interno, mientras en las granjas la producción de huevos siguió creciendo y dentro del país está cubierta la capacidad de consumo.

Mario Maroto, presidente de la Unión Avícola Regional Andina (UARA), admite que “la oferta de huevos es mayor que la demanda porque, como no está funcionando bien el canal de la exportación, hay un volumen de mercadería que se está volcando al mercado interno y eso ha inducido una baja en los precios mayoristas”.

El empresario aseguró que las exportaciones están frenadas. “No está saliendo prácticamente nada de las plantas industrializadoras. De la totalidad del producto que se elaboró en el mes de octubre se ha podido exportar solamente 15% y el otro 85% fue derivado todo al mercado interno”, reveló Maroto, al tiempo que sostuvo que históricamente esas proporciones se ubicaban entre 60% y 40%, respectivamente.

Estanislao Gatti, de Granja La Castellana (Maipú), ratificó que “el negocio está muy complicado, los precios son muy malos”.

El empresario resumió que hoy no es una actividad rentable. Coincide en que hay mucha producción para el consumo actual en el mercado interno y también en la incidencia que tiene en esto la falta de competitividad en el exterior, porque la relación peso - dólar es poco competitiva para exportar.

Por otra parte, Gatti apuntó que, si bien los que están desde hace tiempo en la actividad han ido creciendo en producción, lo que en buena medida influyó en la sobreoferta, es la entrada en producción de nuevos establecimientos, instalados como alternativa de inversión de capitales provenientes de otros rubros.

“Esta es una actividad de muy fácil ingreso para gente que viene de otros negocios, donde mueven muchos millones, aunque para un avicultor resulte muy difícil montar un galpón nuevo, de 60.000 o 70.000 gallinas”. El problema es que “cuando esa gente se encuentra con que tiene que salir al mercado con grandes volúmenes de huevos, terminan malvendiendo y desajustan el mercado”.

Caída de los precios

Maroto, que produce huevos en su granja de Guaymallén, explicó que “seguimos complicados con los precios en el mercado interno, con una baja importante que se ha ido dando paulatinamente en los últimos tres o cuatro meses”.

Reconoció que “esa fluctuación no siempre se refleja en lo que paga el consumidor final, por lo que tal vez los eslabones intermediarios de la cadena, como supermercados y mayoristas, se estén quedando con un diferencial mayor”.

Reveló que en estos días los establecimientos productores, en general, están percibiendo “en promedio, entre $ 240, $ 260 y $ 280 para un tamaño muy grande, por cajón de 30 docenas de huevos, puesto en granja, mientras que hasta hace un par de meses, esos valores se situaban en torno a los $ 320”.

En igual sentido, Gatti subraya que los precios están bajos, al punto que “hoy en el mercado informal, donde no se pagan impuestos, el consumidor consigue un maple de 30 huevos a $ 25”. Coincide en que el valor del cajón de huevos de 30 docenas, puesto en granja, tiene un precio promedio de $ 260 pero para que los números cerraran, destaca el empresario, debería ser de alrededor de $ 360.

Los valores actuales de los que hablan Maroto y Gatti difieren notablemente de los que refirió Luis Villach, granjero de Junín. Dijo que los precios que percibe, en este momento fluctúan entre los $ 340, $ 350, $ 360, según el tamaño y si van en maple o en estuche. Vende algo a dos cadenas de hipermercados y, en particular, a los negocios de los pueblos, en los departamentos de San Martín, Rivadavia y Junín.

“Ese número da ganancia -aseguró-, sobre todo porque ha caído el precio de los cereales”.
“Ando bien -afirmó Villach- pero tengo que hacer un sacrificio para achicar el stock y empecé a mandar a la industria, aunque el precio equivale a la mitad”.

Según el empresario, para una primera carga que formalizaron hace unos diez días destinó el equivalente a la producción de medio día y ése será el volumen que derivará, semanalmente, a la industria.

Se juntan varios productores para completar una carga, que suma alrededor de 1.000 cajones para un viaje. Villach comentó que el precio que obtienen es de $ 180 el cajón. Admitió que “es un número que da pérdida, alrededor del 10% o 20%, pero hay que descomprimir las existencias”.

Maroto cree que es demasiado amplia la diferencia entre los valores que él maneja y los que refiere su colega del Este. De todos modos, insiste en que los 240 o 260 pesos de los que habla son precios al mayorista, y admite que tiene que haber un diferencial si el granjero entrega la mercadería a sus clientes, y sobre todo si esa distribución se hace en negocios chicos, de menor escala, que venden al público en los pueblos. Pero advirtió que los 340 o 360 “no son los valores actuales que percibe la granja en transacciones que involucren grandes volúmenes en una sola operación”.

Maroto reveló que la industria está pagando $ 8 el kilo para un cajón que, en promedio, pesa 21 kilos. De ello se desprende que el precio por cajón ronda los $ 168. Ambos coinciden en que el huevo que se manda a la industria no tiene ninguna rentabilidad para el productor pero permite descongestionar el stock en las granjas.

Lo cierto es que los valores actuales para consumo, no para industria, dejan las cuentas de los granjeros “muy al límite”, según Maroto.

“Si el productor es más o menos eficiente, puede salir empatado o con algún centavo de rentabilidad porque, si bien hubo una baja en el precio del huevo, también bajó el costo de los cereales, que es lo que nos ha permitido soportar esto”.

Señaló que “en el caso del maíz, el año pasado y a principios de éste, hasta que empezó la nueva cosecha, veníamos pagando $ 1.350 la tonelada, y hoy estamos entre $ 980 y $ 1.000 la tonelada. En el caso de la soja, llegamos a pagar $ 3.200, y hoy vale $ 2.600”.

Su colega Estanislao Gatti remarcó, precisamente, que “con estos precios del huevo, en otras circunstancias, la situación hubiera sido terrible, pero es más llevadera por la caída del valor de los cereales”.

Según datos -de mediados de octubre- de que dispone la Cámara Argentina de Productores Avícolas, el país ha vuelto a tener alrededor de 42 millones de ponedoras en producción.

Sobre este punto, Mario Maroto recuerda que “en febrero de 2013, después de 18 meses de crisis, habíamos caído a 35 o 36 millones de ponedoras. Se recuperó el precio del huevo a partir de marzo del año pasado por lo que tuvimos un período en el cual la actividad fue más o menos rentable”.

A raíz de ello, “las granjas fueron reteniendo gallinas (que ya estaban sobre el final de su vida útil) porque los precios dejaban alguna rentabilidad, a ellas se sumaron las que iban ingresando al circuito productivo y se empiezan a llenar galpones que en algún momento se vaciaron y hoy estamos pisando los 42 millones de ponedoras, que fueron las que originaron aquella crisis de 18 meses”.

El presidente de la UARA teme que esta situación pueda poner al sector ante una nueva crisis. Considera que “de no darse en forma inmediata un aumento del consumo, un achicamiento de la producción o una mejora de las exportaciones, podríamos quedar a las puertas de un nuevo período crítico”.

Pero no todas esas opciones tienen las mismas chances de darse. Por un lado, “el consumo se ha mantenido bastante bien, porque a pesar de la mayor oferta, no han sido tantos los excedentes registrados”, señaló Maroto.

Por otra parte, no prevé que vayan a resolverse en lo inmediato los problemas de competitividad para exportar.

Concluye, entonces, que “para volver a tener margen de rentabilidad en las granjas, la salida es reducir la cantidad de aves existentes sacando a faena las gallinas que cumplen su ciclo y postergando las reposiciones para reducir el número de aves existentes en el país, y achicar la oferta de huevos hasta lograr un nuevo equilibrio con el consumo interno”.

Gatti, por su parte, recordó que “de la última crisis que tuvimos en la avicultura salimos porque se fundieron dos de las más grandes empresas del país”. Y aunque lamenta que el equilibrio tenga que darse por el lado del ajuste en lugar de poder asegurar la salida comercial de una mayor producción fundamentalmente a través de las exportaciones, señaló que “la situación se va a resolver cuando no tengamos capacidad para reponer las gallinas que van saliendo de circuito productivo por lo que la solución vendrá por el lado del achique”.

Del equipo de redacción de ElSitioAvícola



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