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Oferta de carne de res, cerdo y pollo alcanza 118 kilos por habitante/año

07 junio 2018

ARGENTINA - El consumo interno cuenta con 60 kilos de carne vacuna, 43 de pollos y otros 15 de cerdos. Si se suma el aporte de cabras y ovejas, hay 120 kilos por habitante por año. Sorprendió el salto que pegó el valor del gordo en un mercado deprimido, en el que las paritarias aún se hacen desear.

Se destaca por estos días la demanda por hacienda liviana, que pegó un salto importante en los precios. Esta semana alcanzaron valores récords en las categorías livianas y también en novillos. En pocas semanas se revertiría el faltante de hacienda, ya que en el término de un mes comenzaremos a ver en el mercado lo que se estuvo encerrando desde el verano. Habrá que observar si se convalida el piso de precios alcanzado en estos días.

Todavía no está claro el motivo del salto en las cotizaciones. Muchos operadores hablan de un reacomodamiento relativo de los valores de la carne después de la devaluación. El cambio obedecería más a las necesidades de algunos operadores, que a la realidad de la demanda interna, que se encuentra con una alta oferta de carne vacuna a pesar del importante salto que vienen dando las exportaciones. Las estadísticas oficiales, cada vez más incompletas, dan cuenta de un consumo promedio ponderado de 60 kilos por habitante/año, indica El Diario de la República.

En el caso de la producción de carne aviar del primer cuatrimestre de este año, hay una caída en la producción del 8%. De todos modos, para entender la coyuntura hay que destacar el dato del último mes disponible, abril, cuando el promedio de consumo fue de 43 kilos por habitante/año.

Finalmente hay que considerar la situación de la producción de cerdos, que entre enero y abril aumentó 9% para alcanzar un consumo promedio de 15 kilos habitante/año.

Entre las tres carnes, el mercado doméstico cuenta con 118 kilos por habitante/año, registro solo empatado por los mejores años del kirchnerismo. Si además se suma el aporte marginal de las carnes ovina y caprina se llega a los 120 kilos.

La alta oferta es solo una parte del problema que tienen estos sectores a la hora de entender su situación económica. Hay que destacar que la oferta resulta alta para una demanda castigada por el deterioro de la economía. El 30% de los argentinos es pobre, y en el otro 70% se encuentran los que más sufren el impacto de las medidas de ajuste, los que sienten en el bolsillo los efectos del aumento de tarifas y la suba de productos básicos por el efecto inflación-devaluación, que brinda la sensación provisoria de mejora a sectores vinculados a la exportación.

Claro, es una sensación que desaparece más temprano que tarde, gracias a la suba de los costos de todas las actividades productivas que, si tienen rentabilidad, no se acercan ni por mucho a la del sistema financiero. Así lo explicó recientemente el analista Ignacio Iriarte: “La demanda de consumo está afectada por la inflación, por la suba de las tarifas y por la devaluación, estando más que nunca vigente a esta altura del año el dicho 'precios nuevos con salarios viejos”.

Como si esto fuera poco, los costos del engorde de animales para los tres tipos de carne se fueron a las nubes. El precio del maíz está por encima de los $4.000 y los de la soja en torno a los $7.000, lo que complica las cuentas. Para el engorde de hacienda, la relación es 10 a 1 tomando como promedio de venta del gordo a los $40 que se lograron en los últimos días gracias a que la demanda que reclama carne de hacienda liviana pagó un poco más debido a la escasez en la plaza.

En el caso de la producción de cerdos, la relación entre kilo de maíz y kilo de capón es de menos de 8 a 1, lo que significa una reducción del 25% con respecto al registro de abril del año pasado. Los productores porcinos están que trinan por diferentes cuestiones: suba de insumos clave como el alimento, incremento de tarifas, negativa en referentes del sector vacuno de la Cadena de las Carnes a que se autorice el uso de ractopamina, un anabólico que tiene la carne de cerdo que llega por ejemplo de los Estados Unidos.

En su última “editorial”, el ingeniero Juan Uccelli sostiene con claridad la disconformidad sectorial: “Desconocer o minimizar la coyuntura, problema de los funcionarios, genera un problema real y actual. Hay productores que hoy no tienen plata para comprar maíz, para darles de comer a sus cerdos y muy poco le importa lo que hagamos dentro de 4 años.

Y no son 1 ó 2, son miles en todas las provincias. El costo productivo, pero fundamentalmente social, es altísimo. Cambiemos para mejor, no para echar gente del campo. La coyuntura Sí importa, encontrar una solución Sí se puede”.

También la producción de pollos está complicada. Empresarios del sector declararon en los últimos días precios de venta a salida de fábrica por debajo de los costos. Así lo explicó recientemente Roberto Domenech, el presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas: “El costo del pollo puesto en puerta del frigorífico es de $29 más IVA, pero nos pagan $27 más IVA por kilo, en tanto el precio al consumidor ronda los $35/42", dependiendo del canal comercial y del producto.

Quizá sean las avícolas las más afectadas por el daño que el clima causó a la cosecha gruesa, ya que la dieta contiene cerca de 30% de soja. “El problema es serio, los rechazos son importantes y es difícil conseguir soja con la calidad necesaria. En el caso del maíz el gran problema es hacerse de la mercadería”, explicó Domenech.

La producción de carnes se ve afectada, como vinimos señalando, por diferentes cuestiones que tienen que ver con lo productivo, a lo que se agrega el escaso margen de maniobra de la demanda interna, que se encuentra sobre abastecida y que todavía no acusa recibo de una paritaria que este año promete perder una vez más la carrera contra la inflación.

Ese escenario era el previsto hace pocos años por los referentes de las tres producciones que acordaron, cuando se conformó la Mesa de las Carnes, la necesidad de apuntalar las exportaciones del sector vacuno para liberar espacio en la mesa de los argentinos y que se pudiera colocar mejor la carne de pollos y cerdos. Y si bien las ventas al extranjero de carne vacuna aumentaron de forma significativa, no son lo suficientemente dinámicas como para sostener los precios del consumo local.

Entre otras cuestiones porque la carne que se exporta no es la misma que queda para el mercado interno. La exportación se queda por estos meses con cerca del 15% de la producción nacional de carne, pero se lleva los cortes de vacas y novillos que tienen poca aceptación en los grandes centros urbanos que definen el ingreso a toda la cadena cárnica.

Pero más allá de las pálidas, en el sector hay cierto optimismo y perspectivas de un segundo semestre mejor. En cuanto a los costos, se descuenta que el precio del maíz seguirá alto, que aumentarán otros insumos como combustibles y energía; pero por otro lado se espera que los precios de las categorías de consumo liviano y los novillos reaccionen en los últimos meses del año.

Una vez superado el pico de ofrecimientos, que se produciría entre julio y octubre/noviembre, aunque muchos feedloteros consideran que debido a las características que tuvo el encierre y a los problemas de barro que tienen los corrales por las lluvias de abril, se reduciría la presión de la sobreoferta.

Por otra parte, se espera que un achique en la oferta de vacas que se estuvieron vendiendo de forma anticipada. En el segundo semestre habrá un faltante de esa categoría, cuya faena termina en gran medida en China, cliente que se mantendrá firme.

En cuanto a la invernada, que según los operadores se comercializó de forma anticipada y con un volumen de ventas que superó en un 40% a lo vendido a igual época de 2017, es muy probable que comience a escasear anticipadamente y que en julio ya se vean precios superiores a los actuales.

Los embarques de carne vacuna en abril sumaron 36 mil toneladas peso-res con hueso, según un informe del consorcio de exportadores ABC. El incremento fue del 57%. En tanto, la facturación aumentó pero menos, en este renglón el incremento fue de 47%.

“El precio medio de las exportaciones retrocedió ligeramente. A nivel de los diferentes rubros no hubo cambios significativos y pueden ser vinculados con la composición de los embarques y con una mayor participación de destinos de menor valor unitario” explicó Mario Ravettino, presidente del consorcio ABC.

En el mes comentado el valor total facturado en concepto de carnes bovinas fue de 134 millones de dólares, 47% por encima al de doce meses atrás. Una buena noticia entre tantas malas. Habrá que seguir apostando fuerte a la exportación.

 

Del equipo de redacción de ElSitioAvícola



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