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Midiendo el estrés animal

19 November 2010

MUNDO – La investigación actual busca parámetros e indicadores que señalen el nivel de bienestar tanto para un rebaño como para un individuo en particular. El picoteo agresivo en aves se relaciona con altos niveles de estrés.

En los próximos años las normativas referidas al manejo y transporte de animales de granja van a ser cada vez más estrictas y vigilantes para con el bienestar animal. La investigación actual busca parámetros e indicadores que señalen el nivel de bienestar tanto para un rebaño como para un individuo en particular, reporta Vive Agro!.

¿Cómo se mide el estrés en los animales? Se conocen bastante bien los mecanismos bioquímicos que se generan en un animal frente al estrés, así como sus consecuencias en la carne. En porcino y vacuno, por ejemplo, se sabe que el estrés aumenta los niveles de cortisol. Otro parámetro bien conocido es la creatinkinasa, un enzima muscular bien conocido como índice de gasto energético, cuyas concentraciones se incrementan cuando el animal hace ejercicio.

El gasto energético también provoca el consumo de glucosa y aumenta el ácido láctico, éste último como respuesta del metabolismo para obtener energía ante la disminución de glucosa. La consecuencia de ello es que el pH del músculo no disminuye y da una carne de peor calidad. Estos mecanismos adaptativos de la biología del animal, que se generan como en cascada, son indicadores a posteriori de que los animales han sufrido estrés.

Pero hay otros parámetros más inmediatos. La frecuencia cardiaca, la temperatura y, en función de la especie, “las diferentes vocalizaciones, su intensidad y duración, pueden ser indicadores de estrés”, señala Antonio Velarde, especialista en bienestar animal en ganado porcino e investigador del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (IRTA) de Cataluña. Él y su equipo están preparando un proyecto dentro del VI Programa Marco de Investigación de la Unión Europea para desarrollar un protocolo que establezca parámetros y métodos para estudiar el bienestar de los animales.

El conocimiento de las reacciones y de las emociones del animal puede ayudar a disminuir las situaciones de estrés Los comportamientos difieren entre especies. Pero lo que siempre recordamos, asegura el experto, es que dentro de las generalizaciones hay diferencias entre animales, “cada ejemplar es un individuo con su personalidad”. Para controlar y garantizar el bienestar animal hay que aprender de esos parámetros qué factores son estresantes y evitar las situaciones conocidas como generadoras de estrés, afirma Velarde. Igualmente, “hay que dotar a los veterinarios de las condiciones necesarias para garantizar ese bienestar”.

Una nueva forma de estudiar el bienestar animal es intentar abordar el conocimiento de sus reacciones y emociones; identificar a partir de situaciones que se saben estresantes nuevos indicadores que servirán, a su vez, para detectar, confirmar o controlar nuevas situaciones de estrés.

Aves

El picoteo agresivo en aves de corral se relaciona con altos niveles de estrés. Un trabajo reciente del Instituto de Ciencias Animales de la Universidad de Wageningen (Holanda) estudia en aves el nivel de corticosterona en relación con el picoteo, un comportamiento en gallinas ponedoras que puede ir de normal a muy agresivo y que se relaciona con el estrés.

En las aves el estudio del comportamiento es, quizá, más difícil por la distancia filogenética que la separa de la especie humana. Pero se conocen y se estudian parámetros fisiológicos como medida de estrés (respiración, electrocardiograma, temperatura) así como factores estresantes, como el calor, la limitación del espacio de la jaula y la falta de estímulos, lo que provocaría un picoteo agresivo entre ellas que a veces puede resultar incontrolable.

Este tema de estudio resulta controvertido, porque para evitar el picoteo agresivo se recortan los picos de las aves, medida cuyas consecuencias no están bien evaluadas y que puede resultar un factor de estrés.

En este sentido, en el Instituto Roslin de Edimburgo proponen enriquecer el entorno de las aves. La mejor solución que han hallado es un manojo de cuerdas que han probado con gallinas y que a los animales, al menos aparentemente, les resulta “muy atractivo”. Los investigadores, a falta de mejor respuesta, deducen que debe ser porque los manojos de cuerdas guardan “una cierta semejanza” con hierba, gusanos o paja.

Del equipo de redacción de ElSitioAvícola



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