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El manejo de las reproductoras no es tarea fácil

16 julio 2013

La ingesta de alimento y la fotoestimulación son factores clave en una buena producción de huevos fértiles, según Tom Tabler (catedrático de prácticas), Chris McDaniel (catedrático), Jessica Wells (instructora de prácticas) y Haitham M. Yakout (catedrático investigador visitante), del Departamento de Ciencias Avícolas de la Universidad Estatal de Misisipi, EUA.


manejo de reproductoras, avicultura, el sitio avicolaLa genética de las reproductoras pesadas cambia constantemente dado que la industria avícola sigue cambiando el rumbo hacia productos más procesados para satisfacer la demanda en aumento de los consumidores por esos productos.

Las razas con potencial para alcanzar un mayor rendimiento en la carne de pechuga, a través de un uso eficaz de los alimentos balanceados, ocupan ahora la mayoría del mercado estadounidense.

Las mejoras genéticas durante los últimos 50 años para nada han sido poco destacadas. De hecho, la mejora del rendimiento de la canal, hasta seis veces superior en los pollos de 2001, alimentados con una dieta del 2001, en comparación con los pollos de 1957, alimentados con una dieta de 1957, se debió entre un 85 y un 90 por ciento a la genética y solo entre un 10 y un 15 por ciento a cambios nutricionales (Havenstein et al., 2003).

Sin embargo, el crecimiento eficiente y el rendimiento cárnico alto en los pollos de engorde se traduce en que se exige mucho a las reproductoras. Desgraciadamente, el crecimiento eficiente en el pollo de engorde y la salud reproductiva en la reproductora son características que se asocian negativamente en la producción (Siegel and Dunnington, 1985).

Como consecuencia, la gestión eficiente de una parvada de reproductoras pesadas es un compromiso. Las mejoras genéticas continuas en eficiencia de los alimentos, crecimiento rápido y alto rendimiento cárnico de la pechuga en los pollos de engorde requieren de constantes modificaciones en la gestión y la alimentación de las reproductoras pesadas para prevenir el sobrepeso de las aves y los impactos negativos asociados en la cantidad de huevos, fertilidad y rendimiento reproductor.

La ganancia de peso se debe limitar durante toda la vida de las reproductoras a través del control de la ingesta de alimentos para minimizar los problemas reproductivos en el ave adulta (Richards et al., 2010). Esto supone que a los gerentes y criadores de reproductoras pesadas se les presente lo que se conoce con la "paradoja de la reproductora pesada" (Decuypere et al., 2006); que se trata de la difícil tarea que supone gestionar un ave reproductora de modo que mantenga todas las características de producción importantes para los pollos de engorde a través del control estricto de la ingesta de alimentos y de la ganancia de peso para evitar una producción de huevos mermada y un eficiencia reproductora baja.

manejo de reproductoras, avicultura, el sitio avicolaEl objetivo son los huevos fértiles

El objetivo principal del manejo de reproductoras es la producción de huevos. En última instancia, los huevos determinan el número de pollitos de engorda por cada gallina alojada. Pero el único huevo bueno de una reproductora es aquel que está fecundado (McDaniel, 2011). El que no lo está no es más que un simple huevo de mesa que tiene poco valor para el gerente de reproducción.

Si las cifras de la producción de huevo o la actividad apareadora son bajas, es probable que la cantidad de pollitos por gallina alojada sea inferior a la deseada. Aunque es cierto que los integradores están en el negocio para vender carne de pollo y no huevos, primero se necesita tener huevos fértiles para poder tener pollitos de engorda y, finalmente, carne de pollo que vender.

Conseguir un huevo fértil es más difícil de lo que parece. Los factores externos que pueden afectar a la producción de huevo son varios. La edad del ave, las prácticas de manejo de la parvada e ingredientes alimenticios específicos, las formulaciones y las porciones pueden afectar al oviducto, al propio huevo y a la calidad del semen. De uno en uno, afectan a las cifras de la producción de huevos y a la eficiencia reproductora.

El entendimiento de la función ovárica de la gallina y su interacción con el estado nutricional, la edad y la raza genética son fundamentales para la producción de huevos fértiles con una alta probabilidad de fecundación (Renema et al., 2008).

La interacción entre los atributos nutricionales y reproductivos es compleja y está en continúo cambio por los avances genéticos que se siguen realizando (Renema et al., 2007). El manejo de las razas reproductoras modernas se ha complicado porque estas aves no autorregulan adecuadamente la ingesta de alimento durante las fases de crecimiento y desarrollo.

Esto aumenta la dificultad asociada con la consecución de un peso corporal y una composición óptimos para apoyar la eficacia en la producción de huevos y pollitos en la gallina (Richards et al., 2010).

Para ayudar a los avicultores a lidiar con el panorama de cambio genético, las reproductoras primarias sirven como guía de los niveles objetivo de alimentos, las composiciones de las dietas y los pesos corporales que mejor se adaptan a cada raza genética. La clave para maximizar la producción de huevo es simplemente suministrar bastante alimento en los momentos adecuados.

Demasiada cantidad o muy poca cantidad en la ingesta tendrá como resultado una producción de huevo mermada. En general, las parvadas de reproductoras con mejor rendimiento se sitúan cerca de las recomendaciones establecidas por las reproductoras primarias en cuestión de peso corporal, fotoestimulación, composición de la dieta y cantidad de alimentos.

manejo de reproductoras, avicultura, el sitio avicolaIngesta de alimentos

Las reproductoras necesitan una ingesta total de nutrientes mínima antes de la fotoestimulación para mantener la producción de huevos y fertilidad posteriores durante el ciclo de producción (Walsh and Brake, 1997). Lo mismo puede suceder en los machos reproductores para mantener el rendimiento reproductivo (de Reviers and Seigneurin, 1990).

Aunque varios factores afectan a la producción de huevo y a la actividad apareadora, la ingesta de nutrientes está ciertamente en la parte alta de la lista. También es importante la relación subyacente entre el estatus energético y los procesos fisiológicos que necesitan energía, como el mantenimiento, el crecimiento y la reproducción (Richards, 2010). Se incluye un control estricto de la cantidad de alimentos tanto durante la cría como durante la reproducción en el manejo de las reproductoras para limitar la ganancia de peso corporal y reducir la incidencia de aves con sobrepeso.

La cantidad adecuada de alimentos y la gestión de un peso corporal adecuado son esenciales para maximizar el potencial de cualquier parvada reproductora, sin importar la raza genética. Aunque las aves en programas de alimentación controlada tardan más en alcanzar la madurez sexual (Leeson and Summers, 1982), el valor agregado asociado con la producción de huevo aumentada, la fertilidad aumentada, la incubabilidad aumentada, la calidad del huevo mejorada y la mortalidad reducida por sobrepasar la madurez sexual retrasada y empezar la puesta (Bruggeman et al., 1999).

Sin embargo, incluso con programas de alimentación controlada es todavía muy fácil alimentar de más a las reproductoras. Por lo tanto, el monitoreo regular y el registro de los pesos corporales así como la uniformidad son herramientas fundamentales, sobre todo durante el período comprendido entre las 15 semanas de edad y la fotoestimulación.

Además, se debe tener cuidado de no estimular a la parvada con demasiados alimentos en un momento inadecuado. La gestión de los alimentos beneficia la eficacia reproductiva en las reproductoras al controlar el desarrollo de los folículos (Robinson, 2002).

Las pollonas que entran al galpón de reproducción con sobrepeso tienden a tener un desarrollo folicular excesivo que lleva al prolapso del oviducto, aumenta el número de huevos de dos yemas y la peritonitis de yema de huevo (presencia de yema de huevo en la cavidad abdominal, ovoposición errática (puesta fuera del tiempo normal de puesta) y la puesta de más de un huevo al día (normalmente con una calidad de cáscara mala) (Stanley, 2003). Las gallinas con sobrepeso pueden tener una mala fertilidad debido a problemas en el transporte del semen en el oviducto. También pueden ser demasiado grandes para que el apareamiento tenga éxito.

La gestión de alimentos después del pico de puesta también es fundamental. Cometer errores puede tener consecuencias negativas para el resto del ciclo de puesta. Una serie de factores pueden afectar el tiempo y la cantidad de reducción de alimentos de los picos post puesta (Aviagen, 2013):

- Peso corporal y cambio en el peso corporal desde el inicio de la producción
- Producción diaria de huevo
- Peso diario de huevo y tendencia de peso de huevo
- Tendencia de la masa del huevo
- Estatus sanitario de la parvada y condición del plumaje
- Temperatura ambiental
- Niveles de proteína y energía de los alimentos balanceados
- Textura de los alimentos
- Cantidad de alimentos consumida durante el pico (ingesta energética)
- Historial de la parvada (rendimiento en la cría y antes del pico)
- Cambios en el tiempo de limpieza de los alimentos balanceados
- Plumaje

Demasiada ingesta de nutrientes puede tener como resultado un sobrepeso en las aves y una caída rápida en la producción y la fertilidad a medida que envejecen las aves (Meijerhof, 2011). La gestión adecuada de los alimentos balanceados en la parvada reproductora durante y después del pico puede ayudar a prevenir aves excesivamente pesadas que pueden tener una puesta escasa o mostrar una fertilidad baja según la parvada envejece.

Los gerentes de reproductoras normalmente tienen problemas con cuándo empezar a reducir los alimentos después de la puesta, sobre todo si las aves todavía están poniendo huevos a un nivel alto. Sin embargo, esperar mucho aumenta el riesgo de que las aves puedan tener sobrepeso según va disminuyendo la producción de huevo durante las semanas después del pico. 

manejo de reproductoras, avicultura, el sitio avicolaFotoestimulación

La fotoestimulación, o percepción de la duración del día, es tan importante para los gerentes y criadores de reproductoras como la ingesta de nutrientes. La edad actual para aumentar la percepción de la duración del día de corta (8 horas) a larga (11 horas) depende de la media del peso corporal de la parvada y de la uniformidad de la parvada.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, las casas genéticas recomiendan que la fotoestimulación no se produzca antes de las 20 o 21 semanas. Las parvadas que están por debajo del peso objetivo o no son uniformes (coeficiente de variación por encima del 10 por ciento) pueden tener que retrasar la fotoestimulación una semana o más.

Fotoestimular una parvada demasiado pronto hará que el programa de alimentación sea aún más difícil de gestionar y tendrá como resultado una parvada sexualmente irregular. Todas las aves estarán recibiendo la misma cantidad de alimento pero las aves sexualmente maduras tendrán que dividir sus nutrientes en tres: para el mantenimiento, para el crecimiento y para la producción de huevo.

Las que no estén poniendo huevos solo lo harán en dos (mantenimiento y crecimiento), lo que les permite desviar los nutrientes adicionales a una ganancia de peso indeseada y a grasa corporal. Mantener una cantidad de huevos alta y una fertilidad elevada durante todo el ciclo de producción depende de que se alcance el peso meta deseado y la uniformidad de la parvada en el momento de la fotoestimulación.

La fotoestimulación establece una serie de eventos que tienen como resultado final los huevos. Según aumenta la duración del día, el cerebro responde con una producción de hormonas que, sucesivamente, viajan hasta el ovario donde hacen que los folículos se desarrollen. Cuando la mezcla y la cantidad de hormonas es adecuada, el folículo ovula un óvulo (yema) que pueda entonces fecundarse antes de llegar al oviducto donde el albumen y la cáscara se forman alrededor de la yema (Robinson, 2002; McDaniel, 2011).

En las gallinas, el proceso completo de formación de huevo, después de la ovulación de la yema del huevo, toma un poco más de 24 horas. Se puede haber notado que normalmente las gallinas ponen huevos durante varios días seguidos y luego hacen una pausa de un día o dos. Esto sucede por la relación entre el momento del día en el que se liberan las hormonas y la duración de tiempo que tarda un huevo en formarse.

La cantidad de huevos que una gallina pone durante los días consecutivos antes de parar se conoce como secuencia. La tasa de maduración folicular y la formación de huevo determina la duración de la secuencia (dos o tres días), mientras que las gallinas con tasas más rápidas ponen en secuencias más largas. La duración de la secuencia cambia durante el ciclo de producción, dándose las secuencias más largas en el pico de producción, en algún momento entre las 30 y las 35 semanas de edad.
Las gallinas que tienen su ingesta de alimentos balanceados estrictamente controlada producen más huevos porque las secuencias de puesta son más largas, se mantienen en la puesta durante más tiempo, ponen menos huevos anormales y tienen menos ovulaciones múltiples en un solo día (Gibson et al., 2008).

Resumen

El manejo de las razas genéticas de reproductoras modernas se vuelve más especializado cada año. Las mejoras en la tasa de crecimiento de los pollos de engorde, la eficiencia de los alimentos balanceados y el rendimiento de la carne de la pechuga aumentan la presión sobre los gerentes y productores de reproductoras porque estás mejoras pueden afectar negativamente la producción de huevo, la fertilidad y la salud reproductiva en las reproductoras.

El monitoreo regular del peso corporal y de la uniformidad durante las fases de cría y producción es necesaria para mantener las parvadas de acuerdo con las recomendaciones de las reproductoras primarias para las diferentes razas. Seguir los objetivos recomendados por las compañías de reproductoras primarias es importante si la parvada de reproductoras quiere cumplir con las expectativas.

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Julio 2013

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