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Resistencia a antibióticos: la carrera contra las bacterias

25 febrero 2014

El abuso de los antibióticos ha hecho que los científicos se hagan una pregunta: ¿vamos a perder nuestras medicinas salvavidas? Escribe Michael Priestley, editor de TheCattleSite. (Primera parte de una serie de cinco artículos).

La superbacteria MRSA
La superbacteria MRSA

Los microbios están aprendiendo a esquivar los tratamientos con antibióticos a un ritmo mayor al que se desarrollan medicinas nuevas.

Se plantea así un problema para la salud humana y animal dado que la agricultura se prepara para alimentar a más de nueve millones de bocas en el 2050 y el sistema sanitario lucha por mantener sana a la población en una era de "súper bacterias" y de hospitales abarrotados.

Este primer artículo sirve de introducción a los problemas principales como parte de una serie de artículos sobre la resistencia a los antimicrobianos.

¿Qué es la resistencia a los antimicrobianos?

La resistencia a los antimicrobianos (RA) es el término que se emplea para describir a los microbios que se adaptan hasta ser resistentes a los antibióticos que antes ofrecían un tratamiento eficaz contra ellos.

El término tiene que ver con las bacterias, hongos, virus y algunos parásitos que se han estado controlando gracias al desarrollo de un arsenal de tecnología antimicrobiana desde los años 40. Sin embargo, el problema predominante está en las bacterias.

¿Cómo se desarrolla la resistencia?

La resistencia puede surgir a partir de la mutación genética o la adquisición de un gen de una bacteria ya resistente. Una vez que se hace resistente, la reproducción posterior se traduce en que los genes resistentes pasan a la siguiente generación de bacterias.


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" No es difícil hacer que los microbios se hagan resistentes a la penicilina en el laboratorio mediante la exposición a concentraciones que no basten para matarlos "
Sir Alexander Fleming 1945, Premio Nobel

Una vez que se adquiere la resistencia, las bacterias cuentan con una ventaja selectiva y pueden reproducirse con rapidez en ausencia de competencia dado que se matará a las bacterias no resistentes.

La resistencia a los antimicrobianos se desarrolla más rápido que los nuevos medicamentos. La última clase de antibióticos se presentó a finales de los 80. Se plantea así un reto porque el número de medicamentos disponibles para combatir las infecciones no logra seguir el ritmo.

Las bacterias eluden de varias formas los efectos de los antibióticos. Por ejemplo, pueden modificar sus propias pautas metabólicas para evitar los efectos de un medicamento o pueden producir enzimas que hagan que el antimicrobiano deje de tener efecto.

Una de esas familias de enzimas son las betalactamasas de amplio espectro (del inglés, ESBLs) que confieren resistencia a las penicilinas y a las cefalosporinas y que se asocian sobre todo a la Escherichia coli y la Klebsiella.

Además, las bacterias también pueden modificar el lugar al que se ligan los antibióticos y, por lo tanto, evitar el ataque contra las bacterias. La resistencia a la penicilina puede surgir así y este es el mecanismo que apuntala la resistencia MRSA (del inglés, Staphyloccocus aureus resistente a la meticilina).

Finalmente, las bacterias pueden bombear el antibiótico hacia fuera de modo que haya menos cantidad. Así, disminuye el efecto del medicamento. Este método tiene que ver con la resistencia a las tetraciclinas, un familia de amplio espectro de medicamentos que se usa en salud animal y humana y que funcionan al introducirse en las bacterias e inhibir la síntesis de proteínas.

 resistencia a antimicrobianos, el sitio avicola¿Cómo contribuye la medicina veterinaria a la resistencia?

El uso de cualquier medicamento para cualquier tratamiento puede conducir al desarrollo de resistencia. Cuando se presenta la química de un medicamento a una población, las bacterias logran formas de anular el efecto del medicamento.

Existe un consenso general hoy en día entre médicos y veterinarios sobre el hecho de que si el uso de las tecnologías antibióticas no es óptimo y, en algunos casos, hay uso excesivo, la resistencia se acelera.

El “uso no óptimo” de antibióticos, podría suponer que se dejara una terapia con medicamentos demasiado pronto o prescribir una dosis demasiado baja para combatir las infecciones.

Los antibióticos se pueden usar terapéuticamente para tratar una infección existente pero también existe un uso rutinario de antibióticos por el que los medicamentos se usan para evitar enfermedades o mejorar la salud sin que haya síntomas de infección.

El uso rutinario de los antibióticos es común en algunos sistemas ganaderos del mundo, sobre todo en las actividades más intensivas en las que se aloja a todos los animales juntos.

Los veterinarios hablan de dos tipos de uso rutinario:

Profiláctico: la medicina se da para prevenir la enfermedad más que para luchar contra una infección. Puede darse antes o después de un período de estrés para el animal.

Metafiláctico: administración del tratamiento a toda la parvada o manada debido a que el riesgo de infección potencial aumenta a través de la proximidad a la infección o las condiciones en las que se aloja a los animales.

 

El transporte de ganado en camiones hasta las explotaciones de engorde por más de 1.000 millas no es algo fuera de lo común en los Estados Unidos y se realiza en cualquier tipo de condición climática
El transporte de ganado en camiones hasta las explotaciones de engorde por más
de 1.000 millas no es algo fuera de lo común en los Estados Unidos y
se realiza en cualquier tipo de condición climática

 Los ejemplos de uso rutinario de antibióticos se extienden a todos los sectores ganaderos y se ha practicado en todas partes del mundo. Por ejemplo, en Europa, una práctica común consistía en dar antibióticos a los cerdos para mejorar la salud después de cortarles la cola.

Todavía es una práctica muy extendida en los Estados Unidos la de dar antibióticos al ganado después de pasar períodos largos en tránsito para ayudarles contra lo que se conoce como la "fiebre del embarque".

Una forma sencilla de administrar antibióticos es a través de su incorporación en los alimentos balanceados o el agua. Este método ahorra tiempo cuando es una granja a gran escala, como las unidades comerciales de la avicultura o la porcicultura, las actividades que los expertos más asocian con la resistencia a los antibióticos.

En las granjas lecheras se usan antibióticos rutinariamente para combatir la mastitis durante el período seco de la vaca.

En la industria avícola anecdóticamente hay casos de la inyección de antibióticos in ovo para combatir las infecciones en las primeras etapas de la vida y, por lo tanto, disminuir la mortalidad de los pollitos. Sin embargo, no es una práctica común de la industria.

Esos usos rutinarios también se conocen como usos no terapéuticos o subterapéuticos dado que no existen síntomas de infección antes de administrar los antibióticos. Sin embargo, las pautas veterinarias, los cambios legislativos y algunas políticas han comenzado a reducirlo, como las medidas que se han tomado en la Unión Europea y los Estados Unidos.

Por ejemplo, la Unión Europea comenzó a retirar gradualmente los antibióticos promotores del crecimiento (del inglés, AGP), como ejemplo de uso no terapéutico de los antibióticos, entre 1995 y 1999, como "principio preventivo" y los prohibió en el 2006.

Muchos países todavía permiten el uso de antibióticos para el uso subterapéutico pero los EUA han concluido ahora que los AGP no tienen en cuenta lo mejor para la salud pública.

Lea más

Vea la segunda parte de esta serie "La carrera contra las bacterias: vínculo entre producción ganadera y medicina humana", al hacer clic aquí.

Febrero 2014

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