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Así se previene un aire irrespirable en las naves de pollos

14 September 2020

Big Dutchman

En pocas palabras: La ventilación multifase genera una climatización de naves óptima durante todo el ciclo de engorde. Las fases tienen en cuenta la edad de los animales y el clima exterior, pero no necesariamente consecutivas. Lo importante es considerar todos los parámetros relevantes para la climatización.

Tres fases para una climatización agradable

Un buen ordenador de nave y cuidadores de animales con buena formacion, son la combinación perfecta para no perder de vista los elementos esenciales para una climatizacióon agradable, desde el principio hasta el final de un ciclo de engorde.

Con los ordenadores climáticos ocurre lo mismo que con cualquier ordenador: Sólo usamos una pequeña parte de sus posibilidades. Por otro lado, en muchos casos ya es suficiente. Si para la climatización de naves nos concentramos en tres fases, podemos conseguir una combinación de calidad de aire y temperatura en la que las aves viven a gusto.

Es lógico que los animales dan un rendimiento óptimo cuando se encuentran perfectamente bien. No obstante, hacen falta muchas consideraciones para alcanzar este estado de bienestar máximo en la nave. Un factor principal es el diseño óptimo de la climatización en la nave.

La climatización correcta en la nave depende de muchos factores que varían constantemente y se influyen mutuamente. La temperatura, la humedad del aire y el valor de dióxido de carbono (CO2) se consideran parámetros clave para la evaluación sensorial de la calidad del aire. Los sistemas de ordenador de nave armonizan estos factores entre sí. No obstante, un buen gestor de nave siempre supervisará la tecnología y ajustará los valores individualmente, siguiendo también su intuición. Un sistema en concreto ha dado buenos resultados: la ventilación multifase. El diseño de la climatización de nave se divide en áreas claramente definidas. De esta división, resultan tres fases como base de una buena gestión de la climatización. Las fases tienen en cuenta tanto las diferentes fases de crecimiento de los animales, por ejemplo la cría, como las condiciones meteorológicas en el exterior.

Regular la climatización en la nave con pocos factores

Aparte de las fases de crecimiento, el sistema de fases tiene en cuenta la relación entre la temperatura del exterior y del interior, la humedad del aire y el valor del CO2. El desafío consiste en mantener los valores en la nave lo más constantes posible a lo largo del día, aunque varíen las condiciones exteriores, para alcanzar una climatización confort óptima en la nave. Una ecuación con una sola variable se soluciona más fácilmente que una con múltiples variables. Por eso, el sistema de la ventilación multifase pretende regular la climatización en la nave con un mínimo de factores. Principalmente, son la ventilación y la calefacción.

1 – Es suficiente con comprender estas tres fases del control de la climatización para ventilar bien y ajustar correctamente los parámetros en el ordenador de nave. Las fases tienen en cuenta tanto las fases de crecimiento como las condiciones meteorológicas.

Fase 1: Ventilar lo necesario, pero también lo mínimo posible

Esta fase coincide más o menos con los primeros días de engorde, cuando los pollitos todavía necesitan una temperatura elevada en la nave. Aún no generan suficiente calor para mantener una temperatura de nave constante. El balance térmico de la nave es negativo, y hace falta calefacción. Una ventilación mínima optimizada y una nave bien aislada pueden reducir los gastos de calefacción a un mínimo. Generalmente, en esta fase la temperatura del exterior se encuentra por debajo de la temperatura deseada de la nave. Por lo tanto, la ventilación mínima constante necesaria para llevar aire fresco a los animales introduce aire más frío desde el exterior en la nave. Mediante la calefacción, se pretende mantener una temperatura interior constante.

En esta fase, se recomienda subir la ventilación mínima tanto como es necesario, pero ventilar al mismo tiempo lo menos posible para procurar una calidad óptima del aire mientras los gastos de calefacción se mantienen a un mínimo. El ajuste de más valores tendría efectos más bien negativos en la ventilación en esta fase. El resultado muchas veces sería una ventilación irregular que afecta el bienestar de los animales. Es importante conseguir un buen equilibrio entre calefacción y ventilación para obtener valores de temperatura, humedad del aire y CO2 a unos niveles óptimos.

Un buen indicador para la temperatura de la nave correcta son los animales mismos. Si los animales se concentran en el centro de la nave, tienen frío, si más bien se amontonan en las paredes exteriores, tienen calor. Los animales se deben distribuir uniformemente en la nave. En esta fase, en la que la temperatura del interior supera a la temperatura del exterior, rara vez ocurre el problema de naves húmedas, dado que la humedad sobrante se puede evacuar fácilmente mediante la ventilación. El problema sólo ocurre cuando disminuye la diferencia entre la temperatura del exterior y del interior o se invierte la relación.

Fase 2: Observar más de cerca las condiciones meteorológicas

La fase 2 describe la fase de ventilación en la que los animales necesitan temperaturas más bajas para estar bien. Ahora los animales en la nave tienen más masa, y a través de la producción de calor de los animales aumenta la temperatura del interior. La calefacción se puede reducir o apagar. Si hace más frío en el exterior, la producción de calor excedente de los animales se elimina con la ventilación básica.

Por lo tanto, en la fase 2 ya no se requiere tanto calor externo en la nave, y la diferencia entre la temperatura exterior y la interior disminuye. En esta fase, los cuidadores de animales deben fijarse bien en las condiciones meteorológicas. Las variaciones de temperatura tienen ahora más efecto en la climatización de naves que en la fase 1. Cuando sube la temperatura del exterior, hay que ventilar más. Si cae la temperatura, se revierte a la fase 1, y se vuelve a poner la calefacción. En cuanto a la humedad del aire, se vuelve a aplicar la regla que la climatización de naves se debe regular a través de pocos parámetros. Las variaciones de la humedad del aire relativa, causadas por variaciones de la temperatura, se deben regular, dentro de lo posible, ajustando la ventilación mínima. El sensor de humedad es un elemento importante para observar la climatización de naves, pero no regula la ventilación. Puede ser contraproductivo dejar que el sensor de humedad regule la ventilación.

Si por ejemplo en el ordenador se ha configurado el valor óptimo del 60 % para el parámetro humedad del aire, el sensor siempre intentará alcanzar dicho valor. No obstante, en ciertas condiciones meteorológicas, en el exterior hay más humedad del aire, que se introduce en la nave durante la entrada de aire fresco. Para bajar la humedad del aire al 60 %, el ordenador reacciona con más ventilación, lo que agrave el efecto. Con la ventilación, la nave se vuelve cada vez más húmeda, la yacija se moja y forma placas. En estos casos, el sensor de humedad no debe ser determinante para regular la ventilación. Habrá que conformarse con una humedad del aire más alta y regular la ventilación y calefacción de forma individual.

Fase 3: Refrigerar los animales

Cuando la temperatura de la nave supera el valor teórico y por lo tanto la temperatura confort, los animales deben recibir refrigeración. Con eso entramos en la fase 3. En verano, cuando la temperatura del exterior supera claramente a la temperatura deseada en la nave, no es suficiente con la ventilación básica para controlar la temperatura. Hace cada vez más calor en la nave. En principio, existen dos posibilidades de refrigeración. El primer medio es un aumento de la velocidad del aire para aprovechar el efecto windchill, que se parece al efecto causado por un ventilador.

Pero sólo se recomienda hasta cierto grado, ya que a temperaturas demasiado altas, los animales se encuentran constantemente en corrientes de aire. Sobre todo en las primeras semanas, la velocidad de aire se debe subir con cuidado.

Otra posibilidad es la reducción de la temperatura de la nave mediante evaporación de agua. En nuestra región, se utiliza sobre todo la refrigeración por nebulización. Mediante boquillas, se nebuliza el agua, y la evaporación reduce la temperatura del aire. En estos casos, hay que regular la ventilación con cuidado, para que el frío de la evaporación llegue a los animales y no se evacue directamente de la nave.

En un bonito día de primavera con fuertes variaciones de temperatura entre día y noche, puede ser necesario aplicar todas las fases de ventilación. Por la noche se pone la calefacción, por la mañana y al atardecer se evacua el exceso de calor, y al mediodía y durante la tarde se refrigeran los animales subiendo la ventilación.

Conclusiones: Hay que tener en cuenta todos los parámetros relevantes para la climatización

Sven Künnen
Christian Woltering
Big Dutchman International GmbH

¿Qué dice el ordenador climático?
¡Harmonizar bien la ventilación y la calefacción!

En el ordenador climático, el valor teórico absoluto para la calefacción debe diferenciarse como mínimo en 0,5 a 2 grados del valor teórico para la temperatura, dependiendo del sistema de calefacción. En la pantalla a la derecha, la diferencia es de 0,7 grados. Con combustión directa de gas en la nave, este valor es aceptable. Con este ajuste se consigue que la calefacción y la ventilación (refrigeración) no vayan en dirección contraria.

Las condiciones actuales en la nave (columna central) indican que se aplica la fase 2 de la ventilación multifase, y la temperatura actual se encuentra mínimamente por encima de la temperatura teórica. La necesidad de ventilación es del 6,4 %. Además de la ventilación mínima del 5,1 %, la ventilación se sube en un 1,3 % para alcanzar la temperatura teórica de 27,0 °C. La pantalla muestra los tres ajustes que el operador puede realizar: el valor teórico de la temperatura, la ventilación mínima en las fases 1 y 2 y la refrigeración que se puede conectar en la fase 3.

Del DGS Magazin 26-27/2020, cortesía de la editorial Eugen Ulmer KG

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