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Aspergillus: La vigilancia ambiental revela riesgos microbianos ocultos en las plantas de incubación

17 June 2026

MUNDO - El Dr. Joshua Deines, de Zoetis, explica cómo el monitoreo microbiano rutinario puede detectar fuentes de contaminación y reforzar los programas de saneamiento en las plantas de incubación.


Por: Sarah Mikesell

Fuente: The Poultry Site

El Dr. Joshua Deines, responsable técnico de equipos en Zoetis, conversó con Sarah Mikesell, de The Poultry Site, durante IPPE en Atlanta (Georgia, EE. UU.) sobre los datos de un nuevo estudio que analiza la carga microbiana en las plantas de incubación, para identificar las zonas propensas a la contaminación.

¿Por qué la vigilancia ambiental y microbiana es un componente tan crucial del saneamiento en las plantas de incubación?

Queremos conocer los desafíos actuales de la instalación: qué hay en su entorno y qué insumos ingresan. Consideramos toda la carga bacteriana y fúngica, la cual proviene de cuatro fuentes principales: huevos, agua, personas o aire. Estamos tomando muestras de todos estos elementos para determinar cómo acceden a la instalación y a qué nos enfrentamos, con el fin de diseñar un programa de saneamiento. Una vez establecido dicho programa, los análisis confirman su eficacia e indican qué aspectos deben mejorarse, logrando finalmente avances que contribuyan a mejorar la salud de los pollitos.

Este estudio evaluó la carga microbiana en diversas áreas de la planta de incubación, desde las salas de almacenamiento de huevos hasta las salas de vacunación in ovo.

¿Cuál fue el objetivo de analizar una gama tan amplia de lugares?

Cada componente de la planta de incubación tiene un impacto, pero dicho impacto se manifiesta de forma distinta. Intentamos desglosar la instalación por secciones y llevamos muchos años realizando esta encuesta.

Este estudio recopiló datos de una parte de esas instalaciones —tomados el año pasado— para establecer comparaciones e identificar el origen de los problemas. Al analizar las distintas áreas, podemos diseñar un plan de acción más eficaz para la limpieza y centrarnos en los puntos con mayor probabilidad de afectar la salud de los pollitos. Por ejemplo, las incubadoras y el laboratorio de preparación de vacunas son zonas críticas; el estudio confirmó que a menudo tienen una carga excesiva y que requieren especial atención.

¿Cuáles fueron los hallazgos más significativos del estudio, especialmente en lo que respecta a Aspergillus y a la contaminación bacteriana en las instalaciones?

De las nueve plantas de incubación incluidas en este estudio, se detectó Aspergillus en al menos seis de ellas, distribuido en diversas ubicaciones. Aunque Aspergillus es un patógeno bien conocido y ampliamente estudiado desde hace tiempo —y sabemos que puede comprometer la salud de los pollitos dentro de la planta—, el problema persiste a pesar de nuestros esfuerzos por combatirlo. Quizás no estemos abordando la situación de la manera adecuada o no estemos actuando con la debida intensidad; o bien, la magnitud del desafío externo es tan grande que nuestras prácticas actuales resultan insuficientes para contenerlo.

Detectamos una presencia significativa de Aspergillus, especialmente en zonas críticas; el hongo penetra tanto a través de los huevos como por vía aérea. En muchas de las plantas realizamos muestreos del aire y colocamos placas de cultivo en los techos. A menudo se tiende a pensar que estas áreas no forman parte propiamente de la planta de incubación, pero nos interesa conocer también los desafíos ambientales del entorno.

En definitiva, ¿qué amenaza externa debemos contrarrestar?

Muchas plantas incubadoras presentaban Aspergillus en los huevos que llegaban a las instalaciones. Esto indica que las aves reproductoras son portadoras del hongo, por lo que su entrada en la planta es constante y recurrente. No podemos permitirnos bajar la guardia en la lucha contra este patógeno. Dado que resulta especialmente problemático en la etapa final —durante la eclosión—, es fundamental afrontar el problema de manera directa y decidida.

¿Fueron sorprendentes los resultados del estudio?

Sí; sabemos qué Aspergillus puede ser un problema y que ha estado presente desde hace tiempo, pero la gente se centra tanto en él que asume que no representa un riesgo real —o que es una preocupación secundaria—, especialmente si no lo detectamos en los pollitos. Simplemente damos por hecho que no está ahí. A menudo, la situación está al límite de convertirse en un problema, y basta con que algo más falle o que los pollitos sufran otro tipo de estrés para que la infección se dispare.

Además, muchos productos que resultaban eficaces para controlar los problemas fúngicos han desaparecido del mercado o son difíciles de conseguir debido a las normativas vigentes. Ahora nos vemos obligados a buscar otros productos y métodos para controlar Aspergillus.

¿Hallaron zonas específicas dentro de las plantas de incubación que se contaminaban con mayor frecuencia y por qué era especialmente importante abordar estas áreas?

En este estudio en particular, se destacaron dos lugares: el laboratorio —donde se mezclan y preparan las vacunas—, que debería ser uno de los espacios más limpios de la instalación, ya que es el producto que se inyecta en el embrión. Cualquier contaminación se incubará y podría resultar patógena y problemática para el embrión. El laboratorio debería estar realmente limpio, pero no lo estaba.

La otra zona destacada fue la de las incubadoras de la primera etapa (setters). Esto ocurría por varias razones, debido a que estas partes son más difíciles de limpiar que el laboratorio, especialmente en plantas que utilizan sistemas de múltiples etapas (multi-stage). No se aplica el sistema de "todo dentro/todo fuera" (all-in/all-out), por lo que las oportunidades para realizar una limpieza a fondo son muy escasas. Esto no fue sorprendente, pero demuestra que los embriones tienen un desafío durante la incubación.

El laboratorio fue muy revelador, similar al Aspergillus—, ya que sabemos debe ser un punto crítico, pero: ¿realmente estamos cumpliendo con las prácticas de saneamiento establecidas que tenemos, o es que dichas prácticas no están funcionando?

¿De qué manera los muestreos ambientales rutinarios pueden ayudar a las plantas de incubación a ir más allá de una limpieza general y avanzar hacia mejoras específicas en los protocolos de saneamiento y bioseguridad?

Los dos factores clave son la rutina y lo especifico. Muchas personas no realizan muestreos hasta que ya es demasiado tarde y los problemas ya se han manifestado. Realizar muestreos rutinarios permite confirmar si nuestro programa de saneamiento funciona o no. Tome muestras después de la limpieza para verificar si las instalaciones están realmente limpias; debe hacerlo antes de que surja un problema.

El muestreo dirigido constituye la segunda parte. Si el muestreo se realiza al azar, no se está focalizando. Si se selecciona una ubicación específica de mayor riesgo como el laboratorio, es ahí donde se debe concentrar el esfuerzo inicial, ya que tendrá el mayor impacto. Una vez abordado ese aspecto, se puede pasar a otros; intentar abarcar todo el programa de la planta de incubación puede resultar abrumador. Por ello, conviene desglosar el proceso por áreas: ¿cuál es la más importante? Aprenda de esa experiencia y luego proceda con las demás áreas.

¿De qué manera una mayor limpieza de los pollitos y de las zonas críticas de la planta de incubación se traduce en una mejor viabilidad de los pollitos, una conversión alimenticia más eficiente y una mejor salud general de la parvada?

La incubadora marca el inicio de la vida del pollito. Si consideramos un pollo de engorde y su edad promedio al momento del sacrificio, este habrá pasado un tercio de su vida en la planta de incubación en fase embrionaria. A menudo no tenemos en cuenta esa cronología completa ni el hecho de que la calidad del pollito al salir de la incubadora es un indicador claro de la viabilidad prevista para siete días, y del índice de conversión alimenticia. Así pues, si los pollitos comienzan con el ombligo bien cerrado y cicatrizado, sin infecciones en la yema, sin riesgo a Aspergillus, estarán más saludables al llegar a la granja.

Todo se reduce a una gestión adecuada de la higiene en la incubadora.

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