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Francia: Ola de calor causa la muerte de millones de aves
07 July 2026FRANCIA - La intensa ola de calor que afecta a Europa provocó la muerte de entre dos y tres millones de aves en Francia, arrasando especialmente en las regiones de Bretaña, Normandía y Pays de la Loire, donde las temperaturas superaron los 40 °C.
La mortalidad, que podría representar cerca del 1 % del censo nacional, desbordó los servicios de retiro de cadáveres, obligando a las autoridades a autorizar que se entierren las aves en las propias explotaciones para evitar riesgos sanitarios, indica Todo el Campo.
Además del grave impacto económico para el sector avícola, el mercado ya registra escasez de carne de pollo y pavo y una creciente inestabilidad en el suministro.
Expertos y autoridades consideran imprescindible adaptar las instalaciones, mejorar los sistemas de ventilación y humidificación y revisar la normativa para afrontar un clima cada vez más extremo. La crisis confirma que las olas de calor han dejado de ser episodios excepcionales y representan un desafío permanente para la avicultura europea.
Bretaña (noroeste de Francia) se ha llevado la peor parte. Según el Ministerio de Agricultura, las aves muertas en la región suman más de 6.600 toneladas durante la semana del sofoco, una magnitud que, por sí sola, ronda el 1% de la producción anual francesa de aves.
En el Finistère, la prefectura precisó que 208 explotaciones de aves o porcino recurrieron a esta solución, con un total de 561 toneladas de animales enterradas. El procedimiento se acompañó técnicamente con una hidrogeóloga que asesora en la elección de los terrenos con un objetivo doble: garantizar la salubridad pública y proteger el recurso hídrico.
El precedente obligado es del 2003, cuando el calor mató a cinco millones de pavos y pollos en Francia, el 2% del censo nacional. Hoy son millones, la lección es que los episodios de calor extremo han dejado de ser excepcionales para convertirse en un riesgo recurrente.
El calor no actúa solo: las altas temperaturas estivales disparan también la emisión de gases nocivos en los galpones, un factor que agrava el estrés térmico y que conviene no perder de vista. Esta ola de calor deja desde ya un balance dramático en el corto plazo; pero su verdadera factura puede medirse en cómo obligue a repensar, de raíz, la resiliencia climática de la avicultura del centro y norte de Europa (la Europa mediterránea y del sur ya lleva décadas de experiencia con instalaciones y manejos ya adaptados para picos de temperatura extremos).
Del equipo de redacción de ElSitioAvícola







