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Rodrigo García: “El huevo debería tener mucho más valor”

14 octubre 2020

ESPAÑA - El sector del huevo español celebra el Día Mundial mostrando la capacidad de resiliencia ante adversidades como la covid-19 en una cadena cuyos eslabones se esfuerzan mas por sacar al mercado un producto básico de la compra, pocas veces valorado, que factura 788 millones de euros al año.

Es una cadena compuesta por más de 1.300 granjas, 46 millones de gallinas ponedoras y 933 industrias de clasificación y procesado tras las cuales hay muchas historias de emprendimiento o de trabajo fuerte en áreas como la sanidad animal y la calidad alimentaria.

En Palas de Rey (Lugo), Rodrigo García, con 37 años, lleva la dirección comercial y la comercialización de la Granja Campomayor que nació hace 71 años, la cual son ya cuatro generaciones que no han querido abandonar en ningún momento el negocio que con unas 300 gallinas ponedoras montó su bisabuelo, informa Agrodiario.

"El huevo debería tener mucho más valor" porque "si faltasen, nos daríamos realmente cuenta de lo necesario" que es este producto "en multitud de recetas y en la industria alimentaria".

Esta empresa en la actualidad maneja cerca de un millón de ponedoras, el 2,5 % del parque nacional, y tiene negocio en el huevo convencional, así como en el campero y ecológico. Cuenta con 75 empleos y tienen cerrado todo el ciclo productor, con fábrica de huevo pasteurizado incluido.

El 9 de octubre de este año lanzaron una nueva página web con la intención de seguir acercando la empresa a cualquier persona interesada en conocerla. En el contexto del Día Mundial del Huevo, García declara que la sociedad "no es consciente del trabajo que hay detrás de una docena de huevos".

Granja Campomayor apuesta por las innovaciones y, entre ellas, cuentan con el huevo cocinado a baja temperatura en cáscara que ha llamado la atención de la alta cocina y les ha valido diversos reconocimientos.

Serezade Sigut, quien pronto tendrá 27 años, ya lleva tres dedicada al cuidado del sector avícola de puesta porque es veterinaria en Tenerife donde compagina su labor en la Asociación de Defensa Sanitaria (ADS) de la zona con su puesto en Ibertec.

En declaraciones asegura que, desde pequeña, cuando veía a su bisabuela cuidar a las gallinas, tenía claro que quería ser veterinaria. Ella pasa los días en granjas supervisando que los animales no presenten patologías o que las instalaciones cuenten con las condiciones necesarias para un correcto desenvolvimiento de la gallina, y está pendiente de que se dispense adecuadamente el alimento o de que las condiciones de luz sean las idóneas.

También controla la salmonella u otras zoonosis para lo cual se toman periódicamente muestras de las heces en la granja que son analizadas. Serezade sostiene que se trata de un sector "muy tecnificado y preparado" en el que se incide "mucho" en la bioseguridad.

José Manuel Merino es el responsable de Calidad de la empresa avícola toledana Huevos Camar que tiene dos millones de gallinas, lo que le sitúa entre las tres principales del país. La tecnificación es básica, con dos zonas de producción en la provincia en las que se puede palpar cómo la tecnología está al servicio de la calidad y seguridad alimentaria.

Así, ambas granjas cuentan con sendos centros de clasificación anexos de tal forma que el huevo pasa por ese proceso inmediatamente tras la puesta gracias a una red de cintas transportadoras que es muy habitual en España, pero no tanto en el extranjero.

Merino supervisa que todo funcione a la perfección y es que en ese centro hay varias fases para asegurar que el huevo que llega al súper esté en las condiciones óptimas.

En la primera fase de "premiraje" los trabajadores inspeccionan visualmente los huevos para descartar los que están sucios o rotos a simple vista; posteriormente pasan por un sistema de luces ultravioleta y cámaras de televisión que detecta también huevos sucios y finalmente, antes de pasar a su peso y tallaje en báscula, un martillito los golpea ligeramente para desechar los que estén fisurados.

El marcado del huevo con el código de la explotación y la fecha de caducidad preferente son la fase final antes de su embalaje y envío, y eso se realiza a cada uno de los 1,4 millones de huevos que procesan a diario. En el funcionamiento de la cadena es esencial la labor que desarrolla también la interprofesional (Inprovo) que reúne a productores e industria porque "mira por el bien común", según su director, Enrique Díaz.

Pone el acento en la importancia de la extensión de norma que permite financiar y desarrollar actividades como campañas de promoción que redunden en beneficio de todo el sector.

Díaz manifiesta que la fortaleza de este sector, generalmente formado por pymes familiares, y reconoce la labor "vocacional" de todos sus integrantes que le permite seguir mirando al futuro.

 

 

Del equipo de redacción de ElSitioAvícola



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